Opiniónagosto 13, 2021hace 4 meses

Posibles consecuencias psicológicas del entrenamiento precoz

Recortarles tiempo a pequeños niños, para entrenarlos miles de horas crea mentes unidimensionales. Le ocurrió por ejemplo a Mozart y a muchos más.

@migueldezubiria de Twitter*

Alcanzar cualquier medalla olímpica requiere someter al niño a:

  1. Una rutina intensa
  2. Miles de horas, 10.000 horas
  3. Un inicio temprano o tempranísimo

Para María de siete, o de cinco, cuando no de tres años, es una sobre exigencia desproporcionada. ¿O un franco maltrato? Las consecuencias del entrenamiento precoz no paran aquí, pueden ser peores.

Primero, le sustraen a María valioso tiempo que debería invertir en otras seis tareas psicológicas tremendamente importantes para ser feliz a presente y a futuro.

Segundo, sus padres y entrenadores la valoran extrínsecamente: vale por sus logros, no por ella misma. “Te queremos siempre y cuando triunfes”. Con serias consecuencias psicológicas estudiadas hace décadas. ¿Qué motiva la valoración extrínseca? El orgullo de los padres, entrenadores y las ligas deportivas.

Tercero, millones de jóvenes fracasan en la tempranísima y despiadada competencia. ¿Es todo esto abuso emocional o psicológico?

Para mí, lo más grave es someter a María desde tan temprano a 10.000 horas de entrenamiento, las cuales serían más productivas y gratas en su hogar, interactuando con sus hermanitos, madre, padre, familiares y vecinos. O en su colegio con otras actividades extracurriculares para las cuales nunca María tiene tiempo; muchos “deportistas” ni asisten

a un colegio. Además, de dejarla sin tiempo para sus amigos, ni para otros juegos gratos, quehaceres intelectuales o proyectos.

Condenan a esta niña a una mente unidimensional, a brillar solo en su escenario deportivo, en ninguno otro. Le ocurrió por ejemplo a Mozart y a muchos más.

La valoración extrínseca es muy perjudicial: María vale solo por sus logros. Eso piensan ella, sus padres, entrenadores, familiares, profesores y compañeros. Todos. No ven su rostro, ven una posible medalla. No una niña valiosa de por sí, sino por lo que alcanza.

María triunfa, pero detrás hay millones de jóvenes promesas, quienes no alcanzaron el siguiente nivel. Decepcionaron. Qué tristeza para todos, comenzando por ellos mismos. ¿No es esto abuso emocional o psicológico?

*Psicólogo afectivo. Profesor de autoconocimiento.

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