Hábitos que lo podrían ayudar a despertarse sin necesidad de usar alarma, según la ciencia
Lograr dormir las horas sugeridas por los expertos y despertar en la mañana se ha convertido en uno de los mayores retos actualmente.
Noticias RCN
10:17 a. m.
Dormir es considerada como una de las actividades más necesarias para el cuerpo, pues expertos de Mayo Clinic aseguran que la falta de sueño puede llegar a afectar principalmente el sistema inmunitario de las personas y, a largo plazo, puede incidir en el desarrollo de enfermedades como obesidad, diabetes, depresión, hipertensión arterial, accidente cerebrovascular y enfermedad cardíaca.
Pese a que para la mayoría de los adultos la cantidad óptima de sueño es entre 7 y 9 horas cada noche, una mayor cantidad de horas de sueño no siempre es lo mejor.
Según los expertos, dormir más de 9 o 10 horas por noche podría dar como resultado un sueño de mala calidad, con problemas para conciliar el sueño o mantenerse dormido.
Por esto, durante una mala noche de descanso, la tarea de despertarse al otro día es cada vez más difícil. La dependencia a las alarmas es un hábito que no muchos logran destruir.
Ante esta situación, Ally Hirschlag, periodista de la BBC, decidió sumarse a un experimento de siete días al cambiar sus hábitos y lograr despertar a la hora necesaria sin necesidad de usar su despertador.
Recomendaciones para despertar sin alarma
La mujer acudió a expertos e investigaciones para lograr mejorar la calidad de su sueño durante las noches, técnicas que definitivamente iban a lograr que su despertar en la mañana fuera óptimo y rápido. Dentro de sus hallazgos, Ally identificó que ajustar su ritmo circadiano era fundamental para lograr su objetivo.
Dormir lo suficiente es fundamental para que el cuerpo y la mente funcionen correctamente. Estas horas cambian en cada persona, pues algunas se sienten cómodas durmiendo 7, 8 u ocho horas y media en el caso de la periodista.
Sin embargo, la verdadera importancia de mantener la cantidad de horas fue definitivamente tener un horario constante. Por esto, su primera recomendación fue acostarse a dormir, en la medida de lo posible, a la misma hora siempre para lograr que el cuerpo identifique una rutina.
La luz desempeña otro papel fundamental a la hora de activar las hormonas que regulan el sueño y la vigilia. Según especialistas del sueño, la luz es el principal regulador del reloj circadiano por lo que atenuar las luces en la noche es clave para que el cuerpo produzca melatonina al identificar que es hora de dormir.
Por esto, usar pantallas antes de acostarse es una de las principales advertencias de los expertos ya que, como mínimo, estas deben dejarse de usar una hora antes de dormir.
Ante fenómenos como el del scrolling compulsivo, Ally decidió usar un dispositivo físico que bloquea aplicaciones del celular desde las 9:00 p.m. hasta la medianoche. También, optó por usar el teléfono en modo escala de grises para que las imágenes se vieran más oscuras.
Ahora, al hablar del despertar, permitir que la luz de la mañana ingrese a la habitación activa la hormona del cortisol que genera alerta e impulsa a estar listo para el nuevo día que empieza.
Finalmente, bajar la temperatura es ideal para que el cuerpo logre descansar de manera adecuada. Por esto, en caso de ubicarse en una zona calurosa, se recomienda enfriar la temperatura para evitar las interrupciones ante una sudoración excesiva.
Al finalizar la semana de prueba, siguiendo todas las recomendaciones, Ally logró despertar minutos antes de la hora requerida e identificó menos aturdimiento matutino. Según su experiencia, la clave está en generar una rutina nocturna que permita el descanso adecuado durante la noche.
Problemas que pueden aumentar los trastornos del sueño
Según Mayo Clinic, los trastornos del sueño varían según la edad de las personas ya que algunas situaciones, puntuales de cada edad, pueden repercutir en la falta de sueño.
La genética también es fundamental en el proceso ya que si un miembro de la familia padece insomnio, o el síndrome de piernas inquietas, aumentan las probabilidades de padecerlo también.
Otros de los factores de riesgo corresponden a enfermedades mentales, cambios en los horarios y el uso de medicamentos o drogas.

