¿Operar el cerebro para curar la depresión? Así es la cirugía que ya se realiza en Colombia
La nueva alternativa se está explorando en pacientes con depresión resistente a los tratamientos convencionales.
La depresión es una enfermedad que puede afectar profundamente la vida de una persona. No se trata simplemente de atravesar un periodo de tristeza o desánimo, en los casos más graves, puede alterar el sueño, el apetito, la concentración, la motivación y las relaciones personales.
Aunque existen tratamientos como la psicoterapia y los medicamentos psiquiátricos, hay pacientes que no consiguen una mejoría significativa, incluso después de varios años de seguimiento médico y diferentes alternativas terapéuticas.
Para este grupo de personas, la medicina ha comenzado a explorar procedimientos que intervienen directamente en el funcionamiento del cerebro. Uno de ellos es la estimulación cerebral profunda, una técnica quirúrgica que busca regular la actividad de determinadas redes neuronales involucradas en las emociones.
¿En qué consiste la cirugía para tratar la depresión?
El procedimiento consiste en introducir pequeños electrodos en regiones específicas del cerebro. Estos dispositivos están conectados a un generador de impulsos eléctricos, similar al funcionamiento de un marcapasos, que se implanta en el cuerpo y permite enviar estímulos para modificar la actividad de determinados circuitos cerebrales.
El doctor William Omar Contreras explicó que el procedimiento que realizan utiliza un abordaje denominado multitarget, porque no se interviene un único punto del cerebro, sino varios circuitos que participan en la regulación emocional.
La cirugía para la depresión consiste en insertar unos finos cables microchips en el cerebro. Nuestro abordaje es un abordaje multitarget. Se denomina así porque no es un único chip, son cuatro chips distribuidos de manera precisa en circuitos cerebrales que son como avenidas que tenemos nosotros de comunicaciones en el cerebro que están mal funcionando.
En términos sencillos, la intervención busca actuar sobre las conexiones neuronales que presentan una actividad alterada. Para explicarlo, el especialista compara lo que sucede con una especie de cortocircuito en las redes encargadas de procesar y regular las emociones.
Los electrodos se introducen mediante pequeñas perforaciones en el cráneo y posteriormente se conectan al dispositivo que produce los impulsos eléctricos. La intensidad y frecuencia de estos estímulos pueden regularse desde el exterior, de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
¿Quiénes pueden ser candidatos a una operación para la depresión?
Uno de los aspectos más importantes de este procedimiento es que no está diseñado para reemplazar los tratamientos tradicionales.
El especialista explicó que las personas diagnosticadas con depresión deben recibir atención psicológica, asistir a terapia y acudir al psiquiatra, quien determina si necesitan medicamentos y cuáles son los más adecuados.
Sin embargo, existe un grupo de pacientes que no consigue una respuesta suficiente a pesar de haber recibido diferentes tratamientos durante periodos prolongados.
Esta condición se conoce como depresión resistente al tratamiento o depresión farmacorresistente.
El doctor William Omar Contreras señaló que aproximadamente el 30% de los casos puede corresponder a pacientes que continúan presentando síntomas importantes después de utilizar medicamentos durante años.
Paciente con depresión debe ir al psicólogo, hacer terapias y debe ir al psiquiatra y tomar alguna medicación si él lo considera. Pero existe una población que es el 30 % de los casos que aún después de años de tomar medicamentos siguen sumidos en una tristeza profunda y con criterios de depresión mayor. Ellos se vuelven un grupo que denominamos depresión fármaco resistente y pueden volverse candidatos a la cirugía para depresión.
Esto no significa que todas las personas que no mejoren con un primer medicamento deban someterse a una operación. La selección requiere una evaluación especializada para establecer si el paciente cumple los criterios médicos necesarios y si puede beneficiarse de esta alternativa.
¿La persona está despierta durante la cirugía? ¿Siente dolor?
Una de las particularidades de esta intervención es que puede realizarse con el paciente despierto durante determinadas etapas del procedimiento.
Esto puede generar temor, especialmente porque se trata de una operación en el cerebro. Sin embargo, el especialista explicó que el tejido cerebral no cuenta con terminaciones nerviosas que permitan percibir directamente el dolor.
Por esa razón, es posible realizar intervenciones intracraneales con el paciente consciente, bajo las condiciones de anestesia y vigilancia médica que determine el equipo quirúrgico.
El paciente no siente nada, es como estamos nosotros aquí hablando puede sentir algo de temor, por supuesto, de saber que están operando su cerebro, pero el cerebro no tiene terminaciones nerviosas que interpreten su propio dolor. Por tanto, uno logra hacer una cirugía con un paciente despierto invadir el cerebro sin que sienta dolor.

