500 damnificados siguen en albergues tras terremoto en Pereira
Entre los afectados se encuentran dos mujeres que fueron vecinas durante años en edificios cercanos y que se quedaron sin hogar tras el sismo.
La emergencia provocada por el terremoto en Pereira continúa afectando a aproximadamente 500 damnificados que permanecen albergados en condiciones precarias en el parque Olaya Herrera, ubicado en el centro de la ciudad.
Damnificados permanecen en albergues tras el terremoto
Este espacio público se ha convertido en uno de los principales albergues improvisados, donde familias enteras aguardan una solución habitacional que no llega, mientras enfrentan el deterioro de sus condiciones de vida.
Entre los afectados se encuentran dos mujeres que fueron vecinas durante años en edificios cercanos al parque de la Libertad, donde también trabajaban como vendedoras ambulantes.
El sismo destruyó sus viviendas en segundos, obligándolas a abandonar el barrio donde transcurría su vida cotidiana.
"Gracias a Dios solamente me cayó aquí un pedacito de pared, no fue más. A la perrita casi me la mata un televisor, me le cayó encima, pero ella salió", relató Francelina Páez, una de las damnificadas sobre el momento del terremoto.
La tragedia cobró ocho vidas en la zona donde vivían estas mujeres. "Todo se vino a flote, todo se derrumbó, donde yo vivía también se derrumbó todo, hay 8 personas muertas", describió otra de las afectadas.
La situación en el albergue improvisado se ha tornado cada vez más desesperante para quienes allí permanecen. "Se siente ya desesperación, porque uno está enseñado a trabajar, a tener su plata y todo, pero ahora todo el día nosotros acá sin hacer nada. Estamos ya desesperados, no sabemos ya ni qué hacer", añadió.
Las condiciones climáticas han empeorado la situación de los albergados. Las lluvias recientes han inundado las carpas donde duermen las 500 personas damnificadas, añadiendo más dificultades a la situación.
Hoy, sin techo, sin trabajo y desplazadas de su entorno habitual, estas dos mujeres y cientos de personas más esperan una solución definitiva que les permita recuperar la estabilidad perdida, lejos de los hogares que el terremoto les arrebató para siempre.

