¿Colombia va camino a convertirse en otro México? Candidatos alertan por expansión de grupos armados
En la Mesa Ancha Electoral, aspirantes a la Cámara por Bogotá compararon la retaliación del cartel de Jalisco en México con Colombia.
En la Mesa Ancha Electoral de Noticias RCN, el debate no solo giró en torno a la contienda al Congreso del próximo 8 de marzo, sino a una pregunta que atravesó toda la conversación: ¿Colombia está repitiendo el camino de México frente al poder de las mafias?
En el panel participaron Ricardo Barrios, número 102 de la coalición entre Alma y Cambio Radical a la Cámara por Bogotá; Jairo Ladino, número 102 a la Cámara por Bogotá por las listas del Tigre; y Mauricio Londoño, aspirante por el Nuevo Liberalismo.
La discusión se dio tras analizar lo que ocurre en México con la retaliación del cartel de Jalisco, un episodio que, según los candidatos, podría convertirse en una advertencia directa para Colombia.
¿Colombia podría vivir lo mismo que está viviendo México por la muerte de 'El Mencho'?
Ricardo Barrios fue enfático al señalar que lo ocurrido en México es casi una alerta para el país. Afirmó que en Colombia se les ha permitido crecer a los grupos armados ilegales, reclutar niños y jóvenes y ampliar su control territorial.
Citó lo advertido por la Defensoría del Pueblo: más de 670 municipios estarían en grave riesgo. No solo por el control territorial, sino por el impacto directo en las familias de cara a las próximas elecciones.
Mencionó a las disidencias de Iván Mordisco, las disidencias de Calarcá, el ELN y el Clan del Golfo como estructuras que, según dijo, han tomado control de más de la mitad del país.
La comparación con México fue directa: cuando las mafias se fortalecen y se expanden sin control, terminan imponiendo su poder sobre territorios completos.
Jairo Ladino respaldó esa lectura y afirmó que el problema se agravó en los últimos cuatro años con la política de “paz total”, la cual calificó como un fracaso. Sostuvo que Colombia está al borde de un colapso en términos de seguridad, especialmente en las regiones.
Recordó que desde hace años la Defensoría advierte que más del 70% de los municipios tienen riesgo de presencia de grupos irregulares. Según su intervención, el nivel de impunidad se convirtió en parte del día a día para los ciudadanos.
Ladino fue más allá y aseguró que no se puede “arrodillar” el Estado frente a estructuras ilegales. Indicó que el 93% de los delincuentes capturados en flagrancia terminan siendo liberados, lo que, según dijo, fortalece a los grupos irregulares también en zonas urbanas. Propuso impulsar una ley contra reincidentes y afirmó que el tiempo de negociar la paz pasó, y que ahora debe imponerse.
¿Qué pasa en cuanto al panorama de las drogas?
En el debate también se planteó si el escenario actual es el resultado del fracaso de la lucha contra las drogas. Ricardo Barrios respondió que la coca dejó de ser hace mucho tiempo el principal combustible de los grupos armados organizados.
Explicó que hoy existen otras fuentes de financiación: la explotación ilegal de oro y las extorsiones permanentes. Señaló que estas estructuras han creado una “caja menor” basada en el “gota a gota” de amenazas, intimidaciones y cobros sistemáticos a la población.
Como ejemplo concreto mencionó el caso de Caquetá, donde, según indicó, quienes poseen una finca o un pedazo de tierra deben pagar un “impuesto” al grupo armado organizado, ya sea en dinero o en especie, como animales: gallinas, ganado o vacas.
Afirmó que la extorsión alcanza a todo el mundo y que el conflicto en Colombia ya cambió de forma.
Mauricio Londoño retomó la comparación con México desde otro ángulo: el crecimiento de los cultivos ilícitos. Señaló que en el país existen 300.000 hectáreas de coca y que ahora la coca no produce una ni dos cosechas al año, sino más de tres.
Advirtió que esto está acabando con los bosques y los campos, y propuso una estrategia distinta: formar a los jóvenes en turismo de naturaleza, aprovechando que Colombia es campeona mundial en aves.
Según su planteamiento, si se orienta a los jóvenes hacia actividades legales y sostenibles, se alejarían de las mafias que los reclutan para sembrar coca, participar en microtráfico o integrarse a economías ilegales.


