¿Cómo es el día a día a bordo del ARC Simón Bolívar mientras enfrenta olas de hasta 4 metros en el Paso de Drake?
La tripulación del ARC Simón Bolívar enfrenta su segundo día en uno de los cruces más desafiantes del planeta.
La tripulación del ARC Simón Bolívar está a pocas horas de terminar su cruce por el Paso de Drake. Sin embargo, la jornada más reciente ha sido más compleja que la anterior.
Las condiciones climáticas han empeorado: el viento ha alcanzado hasta 60 kilómetros por hora y las olas crecen a medida que el buque se aproxima al continente suramericano.
El segundo día del cruce ha estado marcado por un oleaje más agresivo, un sonido constante de impacto contra el casco y una sensación permanente de desafío.
¿Cómo es el Paso de Drake a bordo del ARC Simón Bolívar?
El ruido del mar no se detiene. El estruendo de las olas golpeando la estructura del buque se escucha con fuerza, especialmente en la parte más baja, cerca de la popa.
Allí, el movimiento se siente con mayor intensidad. Los objetos se desplazan y los golpes metálicos evidencian la fuerza con la que el agua impacta la embarcación.
Es impresionante, el sonido de las olas, la altura de las olas que nos está dando en este momento el segundo día del paso de Drake. Y usted no deja de mirar… y es que de verdad, a mí me genera un poco de miedo porque no deja de ser un desafío marítimo que en este momento estamos atravesando y pareciera como si se nos fuera a entrar la ola.
En medio del vaivén constante, los pasillos permanecen vacíos. Cuando el movimiento del buque aumenta, los tripulantes prefieren quedarse en sus camarotes. Descansar es la única manera de intentar conciliar el fuerte balanceo. La imagen es la de corredores casi fantasmas, sin tránsito, mientras afuera el mar impone su ritmo.
La cocina, sin embargo, no puede detenerse.
¿Qué cosas cambian dentro del buque cuando se enfrentan al Paso de Drake?
La alimentación debe continuar pese a las condiciones. La marinero segundo Pérez Valentina explicó que los menús han sido modificados para reducir riesgos.
Tratamos obviamente que los menús no tengan que ver nada con horno ni con freidora, sino que obviamente se faciliten los procesos dentro de la cocina, pues para evitar riesgos con el cocinero.
Cocinar en estas circunstancias no es sencillo.
La verdad es bastante complicado, todo se cae, como lo acaba de escuchar. Las ollas se caen, no podemos prender licuadora, entonces pues es bastante complicado, la verdad.
Mientras tanto, en cubierta, las condiciones son exigentes. El teniente Robayo detalló el panorama:
Tenemos la altura de la ola de 3 y 4 metros, intensidad del viento de 50 nudos. Si te das cuenta se nos avecina un chubasco, se ha movido bastante el buque, pero bueno, ahí vamos dándola toda.
Las medidas de seguridad también se han ajustado. Los almuerzos formales, que normalmente se realizan de lunes a viernes, fueron suspendidos durante el cruce. La vajilla tradicional fue reemplazada por platos y vasos metálicos para evitar accidentes provocados por el movimiento.
Entre marineros circula una creencia: si el Paso de Drake no “cobra” a la entrada, lo hace a la salida. Y esta vez, el desafío parece haberse intensificado en el regreso.
Incluso quienes pensaban haber superado los mareos tras experiencias anteriores en el ARC Gloria, han sentido nuevamente el efecto del rebote.
“El Drake es el Drake”, se escucha a bordo. Y mientras el buque continúa su avance, la tripulación enfrenta cada hora como una prueba física y mental, en medio de un mar que no da tregua.

