Huella urbana en la Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca podría crecer 37 mil hectáreas en 2050
Así lo reveló una reciente investigación sobre el crecimiento de la ciudad y el departamento en las últimas décadas.
Noticias RCN
12:45 p. m.
Un reciente estudio titulado ‘Huella Urbana Regional y Metropolitana’ y presentado por la Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca, hizo una radiografía sobre la expansión territorial y los retos de cara al futuro.
La investigación se centró en el periodo 1997 – 2024, tiempo en el que la superficie urbana de Bogotá y 35 municipios de Cundinamarca experimentó una expansión considerable.
¿Cómo ha sido el crecimiento urbano en casi 30 años?
A nivel más detallado, se supo que el 70% de la huella urbana se ha dedicado al uso residencial. De este grupo, el 36% correspondió a las viviendas campestres.
Por otro lado, hubo un aumento sustancial en lo que respecta al crecimiento informal. Los números precisaron que el 17.6% del suelo no planificado ha estado presente en Bogotá y Soacha. El problema ha radicado en aquellas construcciones en zonas de ladera o con riesgo de deslizamiento.
Otro punto negativo es que el 12% del crecimiento ha sido en territorios con restricciones ambientales y de protección. En ese orden de ideas, ha habido un deterioro en el medio ambiente que ha repercutido en las viviendas, teniendo en cuenta que, por cada 100 mil habitantes, hay solo 18 hectáreas de áreas verdes.
Las recomendaciones de cara al futuro
Con base en estos hallazgos, los expertos advierten que la huella urbana podría crecer 37 mil hectáreas en 2025. La cuestión radicaría en que zonas rurales clave quedarían ocupadas.
En ese orden de ideas, se recomienda enfocar el crecimiento urbano (incluyendo las mega-construcciones como el Metro y Regiotram) en Zipaquirá, Chía, Facatativá, Madrid, Funza, Mosquera, Soacha y Fusagasugá con un equilibrio de oferta de servicios y con mejores conexiones hacia Bogotá.
Ahora bien, en cuanto a la infraestructura, las autoridades deben ponerle la lupa a relocalizar viviendas en zonas de alto riesgo y mejorar las condiciones.
El último ítem mencionado en el reporte fue la situación del agua, recordando las complicaciones que tuvo en los últimos dos años el sistema Chingaza. Se recomienda poner en marcha la PTAR Canoas y proteger las áreas de recarga.
