Mujeres de tres continentes sellan histórica alianza afrodescendiente en Bogotá
Con el respaldo de la Vicepresidencia, lideresas de tres continentes pactaron alianza que busca transformar las condiciones de las mujeres afrodescendientes en el mundo.
Noticias RCN
09:35 a. m.
En un hecho que marca un punto de inflexión en la articulación política y social de las mujeres afrodescendientes, Bogotá fue escenario del nacimiento de la Alianza de las Mujeres del África Global, una plataforma estratégica que reúne por primera vez en Colombia a lideresas de África, Europa y Latinoamérica en torno a una agenda común de justicia racial y liderazgo femenino.
El encuentro que se llevó a cabo este 19 de marzo en Bogotá congregó a representantes de más de 30 países de África, América Latina y el Caribe, quienes firmaron la 'Declaración Histórica de la Alianza de las Mujeres del África Global'. Este documento no solo formaliza la creación de la organización, sino que establece una hoja de ruta para enfrentar las brechas estructurales que aún afectan a las poblaciones afrodescendientes.
Uno de los elementos más significativos de esta cita internacional es la participación, por primera vez en Colombia, de mujeres afroamericanas dentro de esta alianza estratégica, en un espacio que además contó con el respaldo institucional de la Vicepresidencia.
La presencia de estas lideresas amplía el alcance geopolítico de la iniciativa y refuerza su carácter global, conectando territorios históricamente atravesados por la diáspora africana.
Los ejes de la alianza afrodescendiente pactada por lideresas en Bogotá
La alianza surge como una respuesta directa a siglos de exclusión, racismo estructural y las consecuencias persistentes del colonialismo. En ese contexto, se propone como un mecanismo de articulación que permita consolidar el poder político, económico y cultural de las mujeres africanas y afrodescendientes en distintas regiones del mundo.
Bajo el liderazgo de figuras como Epsy Campbell Barr, exvicepresidenta de Costa Rica, junto a organizaciones como el Frente de Mujeres Afropolíticas, el Centro de Mujeres Afro y la Coalición por la Justicia Racial y las Reparaciones, la iniciativa busca cerrar las brechas que aún fragmentan a estas comunidades a nivel global.
Más allá del simbolismo, la alianza llega con una agenda concreta. Su plan de acción está estructurado en cinco ejes estratégicos que orientarán su trabajo en los próximos años:
- El fortalecimiento del liderazgo político de las mujeres, promoviendo su participación efectiva en los espacios de toma de decisiones.
- La justicia racial y las reparaciones, con énfasis en la memoria histórica y el reconocimiento de los daños causados por la esclavitud y el racismo.
- La autonomía económica, que busca facilitar el acceso a financiamiento y mercados para las mujeres afrodescendientes, así como el fortalecimiento de su poder productivo.
- La necesidad de preservar la cultura e identidad, rescatando los saberes ancestrales que conectan a África con su diáspora.
- El desarrollo sostenible, promoviendo alianzas globales que garanticen condiciones de dignidad y bienestar para estas comunidades.
El documento fundacional deja claro que esta alianza no es solo un espacio de encuentro, sino una plataforma de pensamiento estratégico y acción colectiva comprometida con la construcción de un mundo más justo.
El liderazgo global entre las bases de la alianza afrodescendiente
Desde Bogotá, las participantes también hicieron un llamado a la acción internacional. Gobiernos, organismos multilaterales, academia y sector privado fueron convocados a sumarse a este esfuerzo, que busca trascender el ámbito simbólico para convertirse en un actor clave en la transformación de políticas públicas y dinámicas sociales.
La alianza se proyecta así como un puente entre la memoria de los ancestros y una visión compartida de futuro, en la que las mujeres africanas y afrodescendientes no solo participen, sino que lideren los procesos de cambio en sus territorios.
La declaración señala que 19 de marzo de 2026 queda inscrito como el inicio de una nueva etapa para los pueblos africanos y su diáspora. Una etapa en la que la articulación global, el liderazgo femenino y la búsqueda de justicia dejan de ser consignas para convertirse en una agenda política concreta.



