Expertos advierten que sin redes modernas la transición energética podría estancarse en Colombia
América Latina avanza en la transición energética, pero la falta de redes eléctricas modernas podría limitar el desarrollo de energías renovables.
Noticias RCN
06:14 p. m.
América Latina enfrenta un momento decisivo en su transición energética. Aunque la región cuenta con abundantes recursos naturales para producir energía limpia, expertos advierten que el verdadero desafío ya no es el potencial, sino la capacidad de ejecutar proyectos a la velocidad que exige la transformación del sistema energético.
Un reciente diagnóstico del World Energy Issues Monitor 2025, elaborado por el World Energy Council, revela que la expansión de las redes de transmisión eléctrica se ha convertido en la prioridad número uno del sector energético a nivel mundial por segundo año consecutivo.
El informe recoge la percepción de más de 3.000 líderes del sector en más de 100 países y advierte que, sin infraestructura moderna, el crecimiento de las energías renovables podría frenarse.
De acuerdo con este reporte, la transición energética depende no solo de generar energía limpia, sino de contar con sistemas capaces de transportarla y distribuirla de manera eficiente.
Sin redes eléctricas robustas, la integración masiva de energías renovables sería limitada, lo que aumentaría los costos del sistema y pondría en riesgo la confiabilidad del suministro.
Un desafío global con impacto regional
A nivel mundial, el informe identifica varios factores que influyen en el desarrollo del sector energético. Entre ellos se destacan la volatilidad en los precios de materias primas como el petróleo y el gas, así como las tensiones geopolíticas, políticas proteccionistas y restricciones en el acceso a minerales críticos.
Estas condiciones generan incertidumbre en las inversiones de largo plazo, especialmente en proyectos vinculados con la transición energética.
Para América Latina, el reto es doble, avanzar hacia energías limpias mientras se gestionan los costos energéticos que afectan tanto a los hogares como a las industrias.
En este contexto, la infraestructura eléctrica emerge como el principal cuello de botella. Sin expansión de redes, la energía producida en parques solares o eólicos no puede integrarse plenamente al sistema energético, lo que ralentiza la electrificación del transporte y de sectores industriales clave.
El caso colombiano sobre la transición energética
El panorama descrito por el informe global se refleja también en Colombia. De acuerdo con datos de SER Colombia, cinco departamentos concentran una capacidad renovable de 5.716 megavatios, equivalente al 48 % del potencial identificado en el país.
Entre ellos destaca Córdoba, con 1.926 MW, de los cuales el 86 % se encuentra en fase de desarrollo. En La Guajira se registran 776 MW, con el 96 % de los proyectos aún pendientes de entrar en operación. Por su parte, Santander acumula 994 MW también en proceso de desarrollo.
El departamento de Atlántico aparece como una excepción dentro de este panorama, ya que más del 90 % de su capacidad renovable se encuentra entre operación y construcción.
En la mayoría de estos proyectos, la energía solar representa más del 90 % de las iniciativas en marcha. Este dinamismo evidencia el interés de inversionistas por el sector, pero también expone los retos de ejecución y la necesidad de fortalecer la infraestructura que permita integrar esa energía al sistema nacional.
Avances y oportunidades en Colombia
Pese a los desafíos, Colombia ha registrado avances significativos en la incorporación de energías renovables. Según el Ministerio de Minas y Energía de Colombia, la participación de energías renovables no convencionales en la matriz eléctrica pasó del 2 % en 2022 al 13,87 % en 2025, uno de los incrementos más rápidos en la región.
La Agencia Internacional de Energía estima que el país podría multiplicar por diez su capacidad solar y eólica antes de 2030, siempre que mantenga un marco regulatorio estable que facilite las inversiones.
Desde la perspectiva económica, el Banco Interamericano de Desarrollo calcula que la expansión acelerada de energías renovables podría generar más de 45.000 empleos directos e indirectos en Colombia para 2030.
Además, permitiría reducir la dependencia de los ingresos provenientes del petróleo y el gas, que actualmente representan cerca del 55 % de las exportaciones nacionales.



