Internacionaldiciembre 12, 2018hace 4 años

Bisabuela de 102 años se tiró en paracaídas desde 4.300 metros de altura

El insólito salto tuvo un propósito bastante plausible: recaudar dinero para encontrar la cura a una enfermedad motora que se llevó a una de sus hijas.

NoticiasRCN.com

Una bisabuela de 102 años se convirtió seguramente en la paracaidista más anciana del planeta tras participar en un salto en paracaídas de 4.300 metros en el sur de Australia.

Irene O'Shea, la aventurera mujer, consideró que se sentía "normal" tras haberse precipitado por el cielo a 220 kilómetros por hora.

La anciana caminó apoyada en su bastón hasta llegar al avión en el que se iba a lanzar y nuevamente con su bastón como respaldo se dirigió a sus familiares luego de tocar tierra. Con abrazos y felicitaciones fue recibida por nietos y bisnietos.

Pero este no era el primer salto que hacía Irene. Ya lo había hecho en 2016 cuando cumplió un siglo de existencia y un año después cuando llegó a los 101 años.

Pero no fue hasta este domingo cuando se ganó su presencia en los libros de récords, ya que, según los organizadores, se convirtió en la paracaidista más anciana en el planeta, con 102 años y 194 días.

O’Shea cumplió su logro con el mismo instructor que la llevó a sus otros dos saltos anteriores, Jed Smith, un paramédico de 24 años, según el sitio web Skydiving, la compañía que llevó a O’Shea a su aventura.

"El cielo estaba despejado e hizo un buen día, aunque pasé mucho frío", explicó O'Shea en declaraciones a la prensa australiana.

El título para el saltador el salto en paracaídas más longevo lo tenía Estrid Geertsen, quien en 2004 hizo un salto desde 13,000 pies de altura en Dinamarca cuando tenía 100 años y 60 días.

O'Shea ha estado saltando en paracaídas para crear conciencia y recaudar dinero para la enfermedad de las neuronas motoras, una enfermedad degenerativa que mató a su hija, Shelagh FitzHenry, a los 67 años.

Con la esperanza de ayudar a encontrar una cura para la enfermedad, el salto en paracaídas de O'Shea el año pasado recaudó 12,000 dólares australianos (aproximadamente 27 millones de pesos), y su objetivo es recaudar otros $ 10,000 australianos (aproximadamente 23 millones de pesos) en su salto más reciente.

Cuando O’Shea le contó a su familia (un hijo, cinco nietos y 11 bisnietos) sobre su idea de saltar de un avión, no la apoyaron.

"Mi reacción inicial fue un no", dijo la nieta de O’Shea, Emma Skully, pero una vez que Skully se enteró de lo que había detrás, cambió de opinión y dijo que no quería interferir entre su abuela y la causa que está tan cerca de su corazón.

"Tenía miedo de que ella lo hiciera a los 100. Parecía salir de la nada", dijo Skully, "pero ella dijo que era algo que siempre había querido hacer, y estaba orgullosa de su coraje".

O’Shea es saludable, vive en la misma casa a la que se mudó cuando llegó a Australia desde Inglaterra en 1974. Conduce su propio coche y no necesita gafas de lectura.

A pesar de que se le otorgará el Guiness Record, Irene no descansa en seguir rompiendo marcas y ya anunció que piensa volver a saltar.

"Posiblemente saltaré el año que viene y si vivo lo suficiente, saltaré cuando cumpla 105 años", aseguró la bisabuela Irene.

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