Así es como Ciudad de México utiliza toneladas de cabello para limpiar sus aguas
A las redes repletas de cabello humano se adhieren aceite, metales pesados, hidrocarburos e, incluso, coliformes fecales.
AFP
08:45 p. m.
A pesar de que las embarcaciones a motor están prohibidas en los famosos canales de Xochimilco, en la zona sur de la Ciudad de México, el crecimiento descontrolado de la metrópoli y las actividades humanas a su alrededor han provocado una crisis ambiental que amenaza a las especies endémicas y compromete la calidad del agua.
La situación, a largo plazo, habría sido insostenible y podría haber afectado a las familias de agricultores que trabajan en las chinampas, pequeñas islas artificiales ideadas por los aztecas en las que florecen hortalizas, plantas aromáticas, verduras de hoja verde e, incluso, granos.
Sin embargo, la organización ambientalista Matter of Trust encontró en algo que no parecía tener ningún valor o utilidad, la solución perfecta a los problemas de contaminación en los canales.
La idea, aunque podría sonar “descabellada”, funcionó a la perfección y ha estado implementándose, con múltiples usos, para limpiar poco a poco el escenario sobre el que flotan las coloridas y tradicionales trajineras.
De irse a la basura a convertirse en un recurso valioso:
Buscando posibles soluciones a la contaminación en los canales de Xochimilco, en Matter of Trust encontraron que "el cabello tiene una adherencia y esta capacidad de recuperar ciertos contaminantes: aceite, grasas, hidrocarburos, coliformes fecales, metales pesados”, en palabras de su director Mattia Carenini, “un sinfín de contaminantes".
Pero no es todo, tras un par de meses en pequeñas redes, absorbiendo contaminantes en el fondo de los canales, los cabellos pueden ser "utilizados como composta directamente en la tierra", explicó Constanza Soto Candia, gerente de operaciones de Matter of Trust, a la agencia AFP.
La promesa de canales limpios y saludables ha unido a las comunidades agrícolas, ambientalistas e, incluso, estilistas de la Ciudad de México. En 2025, Rebecca Serur reunió 100 kilos de cabello humano en su cadena de peluquerías. "En vez de ser alguien que contamina, estamos siendo alguien que ayuda al planeta", dijo entusiasmada, al enterarse por Carenini de que las redecillas de cabello sobre los cultivos: "permiten reducir la evaporación directa en 71 %”.
Además, disminuye de manera considerable “el uso de agua de riego” y, como “el cabello tiene nutrientes (...) se van agregando al suelo, mejorando el suelo en los próximos 10 a 20 años”.

