Corte suprema de Brasil restablece el pase sanitario en Rio de Janeiro
El pase, que había sido desaprobado y catalogado como "dictadura sanitaria" por un juez, empezó a ser obligatorio desde el 15 de septiembre.
AFP
08:30 p. m.
El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil restableció la vigencia del pase sanitario para entrar en los puntos turísticos y otros lugares de Rio de Janeiro a partir de este viernes, después de que un juez lo anulara calificándolo de "dictadura sanitaria".
El presidente del STF, Luiz Fux, revirtió la decisión por considerar que las medidas de combate contra la pandemia, como el pase sanitario, incumben a la Alcaldía.
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"Esta es una ciudad turística, que quiere celebrar fin de año, carnaval y el verano con los hoteles llenos", afirmó el alcalde Eduardo Paes, al saludar la decisión del STF.
"Para la segunda quincena de noviembre, casi el 100% de los cariocas habrá tomado la segunda dosis (...). Con el pasaporte queremos decirle al turista responsable que se vacunó: 'ven tranquilo'. Y al que no se quiso vacunar: 'por favor no vengas, no serás bienvenido en Rio de Janeiro'", añadió Paes.
El pase implementado por la Alcaldía que comprueba la vacunación contra el coranavirus había sido suspendido por un juez de segunda instancia que lo calificó de "dictadura sanitaria" y lo comparó con la persecución que sufrieron los judíos y otros grupos en la época de Hitler.
La medida empezó a ser obligatoria el 15 de septiembre para acceder a puntos turísticos de Rio de Janeiro, como el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar, a los centros deportivos, muy frecuentados por los cariocas, a los cines, a los teatros y a salas de conciertos, entre otros lugares. Bares y restaurante quedaron excluidos.
"Prototipos de dictadores"
El principal detractor de este "pasaporte" es el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro y lo volvió a criticar duramente en un acto en el sur de Brasil.
"La libertad por encima de todo (...) No podemos admitir que algunos prototipos de dictadores, en nombre de la salud, quieran quitar vuestra libertad", declaró, refiriéndose a los alcaldes y gobernadores que adoptaron esa y otras medidas de combate al coronavirus.
El mandatario se opone a cualquier obligación relacionada con la vacuna y ha alardeado de que será el "último de los brasileños" en inmunizarse, más de un año después de haber contraído el virus.
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Pero a diferencia de Estados Unidos y algunos países europeos, en Brasil el movimiento antivacuna es minoritario.
Con más de 596.000 fallecidos, el gigante latinoamericano es el segundo país que más vidas perdió en términos absolutos por la pandemia, superado solo por Estados Unidos.
En Rio se han registrado casi 34.000 muertes por covid-19, con una tasa de mortalidad muy elevada, de 506 por 100.000 habitantes, muy superior a la media nacional (284).