Keiko Fujimori toma ventaja en boca de urna en reñido balotaje presidencial en Perú
Los primeros sondeos tras el cierre de las urnas muestran una diferencia mínima entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, en una elección marcada por la inseguridad y la inestabilidad política.
AFP
06:32 p. m.
Perú cerró este domingo una de las elecciones presidenciales más disputadas de los últimos años. Los sondeos a boca de urna ubican a la candidata de derecha Keiko Fujimori con una leve ventaja sobre el izquierdista Roberto Sánchez, en un resultado que permanece dentro del margen de un empate técnico.
Según la encuestadora Ipsos, Fujimori obtuvo el 50,7 % de los votos frente al 49,3 % de Sánchez. Por su parte, Datum reportó una diferencia aún más estrecha: 50,5 % para la candidata conservadora y 49,5 % para su rival.
Los más de 27 millones de peruanos habilitados para votar acudieron a las urnas para elegir al que será el noveno presidente del país en apenas diez años, reflejo de la profunda crisis política que ha marcado la última década.
Una elección polarizada
Keiko Fujimori, de 51 años, llegó por cuarta vez a una segunda vuelta presidencial apelando al legado de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, recordado por sus partidarios por la estabilidad económica y la lucha contra la insurgencia, pero cuestionado por violaciones a los derechos humanos.
Del otro lado estuvo Roberto Sánchez, congresista y exministro de 57 años, quien se presentó como heredero político del expresidente Pedro Castillo, actualmente encarcelado tras el fallido autogolpe de Estado de 2022.
La polarización dominó gran parte de la campaña. Fujimori insistió en la necesidad de garantizar el "orden" y advirtió sobre los riesgos de un eventual gobierno de izquierda, mientras que Sánchez centró sus críticas en el poder del Congreso y en lo que considera una concentración de poder de los sectores tradicionales.
La inseguridad, principal preocupación
Más allá de las diferencias ideológicas, la seguridad fue uno de los temas que más preocupó a los votantes. Perú enfrenta un aumento de la criminalidad, con un crecimiento acelerado de las denuncias por extorsión y la expansión de bandas delincuenciales en distintas regiones del país.
Fujimori propuso medidas de mano dura, incluyendo la militarización de cárceles y zonas conflictivas, además de endurecer las políticas migratorias. Sánchez, en contraste, planteó combatir la corrupción dentro de las instituciones de seguridad y justicia.
Un desafío para quien resulte elegido
El próximo presidente asumirá el poder el 28 de julio y heredará una economía estable, con un crecimiento proyectado del 3,4 % y una inflación controlada. Sin embargo, deberá enfrentar desafíos como la inseguridad ciudadana, la informalidad laboral —que afecta a siete de cada diez trabajadores— y la fragmentación política.
Además, ninguno de los dos candidatos cuenta con una mayoría propia en el Congreso, por lo que el futuro mandatario deberá construir alianzas para garantizar la gobernabilidad y evitar que Perú siga sumando presidentes a una lista marcada por la inestabilidad.
Mientras avanzan los escrutinios oficiales, el país permanece atento a unos resultados que podrían definirse por un estrecho margen y que marcarán el rumbo político de Perú durante los próximos cinco años.

