Perú vive una inédita segunda jornada electoral en medio de crisis y denuncias
Con votaciones extendidas, denuncias de fraude y desconfianza institucional, el país enfrenta un proceso electoral atípico que definirá su futuro político.
AFP
07:11 a. m.
Perú atraviesa una situación sin precedentes en su historia reciente: unas elecciones presidenciales que debieron extenderse a una segunda jornada de votación debido a fallas logísticas, retrasos y denuncias que han puesto en entredicho la organización del proceso.
La jornada adicional, desarrollada este lunes entre las 7:00 a. m. y las 6:00 p. m., fue habilitada luego de que miles de ciudadanos no pudieran ejercer su derecho al voto el día anterior por falta de cédulas, ánforas y materiales electorales. Se estima que al menos 63.000 personas quedaron sin votar inicialmente, lo que obligó a las autoridades a tomar una decisión excepcional.
Una elección marcada por tensiones
En medio de este escenario, la candidata Keiko Fujimori celebró los resultados preliminares que la posicionan como favorita para avanzar a una segunda vuelta en junio.
“Los resultados son una señal muy positiva para nuestro país, porque el enemigo es la izquierda”, afirmó en un breve discurso.
Con cerca del 40 % de los votos escrutados, Fujimori lidera los conteos, mientras el segundo lugar aún está en disputa. Entre los nombres que suenan con más fuerza están Rafael López Aliaga, así como el socialdemócrata Jorge Nieto y el empresario Ricardo Belmont.
Protestas, denuncias y presencia policial
La extensión de la jornada no calmó los ánimos. Por el contrario, profundizó el malestar ciudadano y político.
Durante el proceso se registraron largas filas en centros de votación en Lima, en medio del calor y la humedad. A esto se sumaron protestas frente a la autoridad electoral, donde decenas de personas gritaron “fraude”.
Incluso, antes del cierre de urnas, fiscales y policías anticorrupción ingresaron a sedes electorales y a la empresa encargada de la logística para recabar información sobre las irregularidades.
López Aliaga fue uno de los más críticos: calificó lo ocurrido como “un fraude electoral gravísimo” y anunció la convocatoria a protestas.
Un país marcado por la desconfianza
Más allá de los resultados, la jornada refleja una crisis más profunda. Perú llega a estas elecciones con una fuerte desconfianza ciudadana: más del 90 % de la población asegura tener poca o ninguna confianza en el gobierno y el Congreso.
La inestabilidad política también pesa: el país ha tenido ocho presidentes en la última década, varios de ellos destituidos.
A esto se suma el aumento de la criminalidad, con la presencia de redes delictivas transnacionales, lo que ha llevado a propuestas de campaña cada vez más radicales, desde cárceles rodeadas de serpientes hasta incentivos para combatir criminales.
Lo que está en juego
El próximo presidente no solo deberá gobernar en medio de una crisis institucional, sino también enfrentar el crecimiento de la delincuencia y recuperar la confianza en las instituciones.
Mientras avanza lentamente el escrutinio, Perú queda a la espera de definir quién acompañará a Fujimori en un balotaje que, desde ya, se anticipa como uno de los más polarizados de su historia reciente.
La inédita extensión de las votaciones deja una señal clara: el sistema electoral y la estabilidad democrática del país enfrentan uno de sus momentos más críticos.

