¿Se desata una guerra sin retorno en Medio Oriente tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán?
Marcos Peckel analizó en Noticias RCN la ofensiva conjunta y advirtió que el conflicto podría escalar.
Noticias RCN
08:51 p. m.
Ocho meses después del conflicto de 12 días entre Irán e Israel en junio de 2025, una nueva operación militar conjunta entre fuerzas estadounidenses e israelíes vuelve a sacudir el tablero geopolítico en Medio Oriente.
El ataque estuvo dirigido contra objetivos militares del régimen iraní, en un momento en el que las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán ya estaban prácticamente fracturadas.
Para analizar el alcance de esta ofensiva y sus posibles consecuencias, Noticias RCN consultó a Marcos Peckel, columnista y profesor de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, quien explicó el trasfondo político y estratégico de la decisión.
¿Por qué se habría ejecutado la ofensiva?
Según expuso Peckel, durante varias semanas Estados Unidos intentó avanzar en un acuerdo nuclear con Irán. Sin embargo, la administración estadounidense concluyó que Teherán no estaba negociando de manera seria.
Estados Unidos estaba tratando de negociar un acuerdo nuclear con Irán desde hace varias semanas ya, y llegó a la conclusión de que Irán no estaba negociando seriamente, de que estaba tratando de ganar tiempo, de que no estaba asumiendo los compromisos que Estados Unidos estaba esperando que Irán asumiera.
De acuerdo con su lectura, llegó un punto en el que el presidente Donald Trump decidió que no habría un acuerdo importante sobre el programa nuclear iraní, y en consecuencia se ejecutó la operación militar conjunta con Israel.
Objetivos que no son idénticos
El analista explicó que, aunque Estados Unidos e Israel coinciden en frenar el programa nuclear iraní, los intereses pueden diferir en alcance.
Para Israel, el programa nuclear de Irán constituye una amenaza existencial. Peckel recordó que líderes iraníes han manifestado de manera reiterada su intención de destruir a Israel, incluso en escenarios internacionales como Naciones Unidas.
Además, señaló que Irán ha movilizado a sus proxies, especialmente Hezbolá, así como a Hamás y otros actores, para atacar territorio israelí.
Desde esa perspectiva, el objetivo israelí ha sido impedir que exista un programa nuclear iraní.
En el caso de Estados Unidos, aunque comparte la meta de frenar el desarrollo nuclear, el discurso del presidente Trump ha incluido la posibilidad de un cambio de régimen en Irán, un escenario que el experto calificó como más complejo y de mayores implicaciones.
¿El conflicto podría escalar?
Ante la pregunta sobre cuánto tiempo puede mantenerse al mundo en vilo esta tensión, Peckel fue claro:
Las guerras uno sabe cómo empiezan, nunca sabe cómo terminan.
Indicó que Irán ha atacado a países árabes del Golfo. Algunos de ellos venían acercándose a Teherán, mientras otros mantienen relaciones estratégicas, como Catar, país con el que Irán explota el mayor campo gasífero del mundo.
En ese contexto, el académico señaló que esta estrategia podría resultar contraproducente para los iraníes al abrir nuevos frentes de enemistad.
A pesar de que Irán ha demostrado debilidad militar en esta contienda, especialmente después de perder a varios de sus proxies en los últimos dos años y tras evidenciar limitaciones en la guerra de los 12 días, mantiene capacidad para atacar objetivos civiles, tanto en Israel como en países del Golfo.
Estamos viendo realmente un conflicto en el cual Irán está jugando sus cartas y Estados Unidos e Israel las suyas para ver de qué manera degradan seriamente la capacidad militar, misilística y nuclear de Teherán.
¿Se cae el régimen si cae su líder?
Sobre el panorama interno iraní, Peckel consideró prematuro afirmar que el régimen pueda colapsar con la eliminación de su líder supremo.
Recordó que el liderazgo iraní ha demostrado solidez frente a circunstancias adversas, como la guerra con Irak iniciada en 1980, que se prolongó durante ocho años, y diversas rebeliones internas que fueron reprimidas.
Mencionó además que existe un mecanismo institucional para la sucesión: la Asamblea de Expertos, integrada por 88 ayatolas, expertos en ley islámica, encargada de elegir al sucesor del líder supremo. Ese proceso podría realizarse en días o semanas.
Sin embargo, advirtió que la ausencia del líder podría generar posibles fracturas internas dentro del régimen o tensiones en la línea política radical que se venía siguiendo.


