Video | Bombero perdió la vida intentando rescatar a un perrito que estaba en medio de la corriente de un río
No estaba de turno y aún así, intentó rescatar al animal, pero ambos desaparecieron en segundos.
Valentina Bernal
03:20 p. m.
La mañana del viernes 20 de febrero quedó marcada por una tragedia en el río Rímac, a la altura del puente Rayito del Sol, en el Cercado de Lima.
Patrick Ospina Orejuela, suboficial de la Policía Nacional del Perú, de 33 años, ingresó al cauce para rescatar a un perrito que había quedado atrapado en un islote conocido como “El Hablador”.
Las lluvias intensas habían incrementado el caudal, convirtiendo el río en una corriente peligrosa. A pesar de no encontrarse de servicio ni tener la obligación de intervenir, decidió actuar.
Bombero que no estaba de turno intentó salvar un perrito que estaba en una corriente
El agente descendió hacia el río con una línea de vida para intentar alcanzar al animal, que permanecía aislado sobre un pequeño montículo rodeado por agua turbulenta. Imágenes y reportes preliminares muestran que logró llegar hasta el islote.
Sin embargo, el perrito, visiblemente alterado por la situación, se movió y terminó cayendo nuevamente al agua.
En ese instante, Patrick intentó alcanzarlo, pero la fuerza del caudal le hizo perder estabilidad. En cuestión de segundos, ambos fueron arrastrados río abajo y desaparecieron de la vista de quienes presenciaban el intento de rescate.
Bombero perdió la vida tras ser arrastrado por la corriente
Tras la emergencia, unidades de rescate policial y personal de la comisaría de Sarita Colonia desplegaron un operativo a lo largo del río.
Helicópteros y drones sobrevolaron la zona mientras equipos en tierra recorrían el cauce. Las lluvias continuaban aumentando el nivel del agua, lo que dificultaba las labores de búsqueda tanto del agente como del perrito.
Horas después, Patrick Ospina fue hallado sin vida.
¿Quién era el bombero?
Patrick Ospina Orihuela, también mencionado en distintos reportes, era policía y bombero por vocación.
Su familia aseguró que su decisión de intervenir no fue un impulso aislado, sino coherente con su forma de ser. No estaba de turno, no tenía obligación de arriesgarse, pero decidió hacerlo.


