Nacionalseptiembre 09, 2020hace un año

Mujeres que inspiran: 45 años de trabajo duro con su microempresa de arepas

El trabajo de Julia Uribe es conocido desde hace más de cuatro décadas en Aguachica, Cesar, donde también ha podido dar trabajo a madres cabeza de hogar.

Como esta historia hay muchas en el país, pero de esta resaltamos, además, el beneficio que da no solo a los clientes, sino a otras madres cabeza de hogar. Es el trabajo de Julia Uribe en Aguachica, Cesar, donde vende arepas desde hace 45 años.

Levantarse a las 2:00 de la mañana para emprender una jornada laboral que se extiende hasta las 9:00 de la noche, es una colosal tarea que Julia María Uribe viene realizando sin intermitencias durante más de cuatro décadas.

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“Tengo más de 45 años de estar haciendo arepas y ahí les doy a todos mis empleados, a mis hijos y a mis nietos empleo, para que ganen plata también, y a los demás también y a las madres cabezas de hogar”, cuenta Julia Uribe, mujer emprendedora de Aguachica.

Cerca de 20 horas de trabajo diario y continuo es el orgullo de esta mujer de 70 años que desde que tenía 25 años organizó su propia microempresa de arepas de maíz, como una tradición heredada de su familia materna, que en 1950 ya era famosa por vender las mejores arepas de la región.

“Eso lleva mucho trabajo para uno hacer una arepa porque el maíz está caro todo y nosotros seguimos haciendo arepa para la gente que no tiene nada que comer ni nada”, señala.

Esta mujer emprendedora no se desvanece ante el extenuante trabajo que lleva cocinar ocho arrobas de maíz, moler, amasar y asar dos mil arepas cada día, trabajo con el que sacó adelante a sus seis hijos, de los cuales, tres forman parte del personal contratado.

“Nosotros en tiempo de pandemia no dejamos de laborar, nosotros seguimos laborando con todos los protocolos de bioseguridad, trabajamos internamente, llevábamos las arepas y seguimos como si estuviéramos laborando”, dijo Zulay Pallares, trabajadora de la microempresa, e hija de la mujer emprendedora.

Desde que comenzó el aislamiento por el coronavirus, el trabajo aumentó al proveer de este alimento a las familias que no podían salir de sus casas, y a los casi 200 privados de la libertad de la cárcel de Aguachica.

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“Las arepas de doña Julia, hace años venimos comprándole y es una tradición de familia y seguimos comprándole a Julia porque es una arepa muy buena, muy rica y es muy aseada y saludable”, contó Alexander Quin, cliente de la microempresa.

Hoy, con la implementación obligatoria de todos los insumos de bioseguridad y protección ante la pandemia, su negocio es un icono en toda la región y continúa abriendo fronteras con sus exquisitas arepas que llegan a mercados de Santander, Bolívar, Cundinamarca, Boyacá y La Guajira.

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