El caso que persigue a Lucho Herrera: cuatro desaparecidos y un rompecabezas de versiones
Parte 1 | Cuatro décadas después de hacer historia en el ciclismo, su nombre reaparece ligado a un expediente judicial marcado por testimonios contradictorios y una verdad aún sin resolver.
Noticias RCN
07:56 p. m.
Hace 40 años, Luis “Lucho” Herrera hacía vibrar a Colombia. Primero en 1985, cuando ganó la etapa 14 del Tour de Francia con el rostro ensangrentado tras una caída, y luego al convertirse en el primer colombiano en ganar la Vuelta a España. “He hecho algo histórico y yo sé que en Colombia nunca se va a olvidar esto”, dijo entonces, minutos después de su victoria.
Hoy, a los 64 años, el exciclista vuelve a ocupar titulares, pero no por sus hazañas deportivas. Esta vez, su nombre aparece vinculado a una investigación por la desaparición de cuatro personas en Fusagasugá, un caso rodeado de versiones cruzadas y contradicciones.
La acusación que reabrió el caso
El señalamiento proviene de Luis Fernando Gómez, alias Ojitos, exparamilitar de las Autodefensas del Casanare. Según su versión, Herrera habría pedido la desaparición de cuatro vecinos —los hermanos Víctor Manuel y José del Carmen Rodríguez, Gonzalo Guerrero y Duviseldo Torres— para quedarse con sus tierras.
Ojitos declaró que en 2017 habló directamente con Herrera, quien supuestamente le entregó dos sobres manila: en uno, 40 millones de pesos; en el otro, las fotografías de las cuatro personas que, según dijo, eran “milicianos” que planeaban secuestrarlo. Aunque ese testimonio reposó en la Fiscalía desde ese año, solo cobró mayor relevancia en 2025, cuando el exparamilitar recibió una sentencia anticipada por otros procesos.
De acuerdo con esa versión, Herrera y su hermano se habrían reunido con Martín Llanos, exjefe paramilitar, para coordinar la desaparición de las víctimas. Los hombres armados, usando brazaletes del DAS, habrían sacado a las cuatro personas de sus casas el 23 de octubre de 2012 en la vereda Piamonte de Fusagasugá. Desde entonces, nunca más se supo de ellos.
Las contradicciones que enredan la investigación
Con el paso del tiempo, los propios testimonios empezaron a chocar entre sí. En una declaración posterior, Ojitos aseguró que Herrera sí le entregó los sobres con dinero y fotos. Pero, en otra parte de su relato, afirmó lo contrario: que Herrera nunca le dio dinero y que él no participó en los secuestros. “Sería yo mentiroso decir eso”, dijo en una de sus versiones, negando haber recibido órdenes directas.
A esto se suma la retractación de Héctor Díaz, alias Camargo, otro exparamilitar señalado inicialmente de participar en los hechos. En diligencia judicial, negó haberse reunido con Herrera y aseguró que la orden de recoger a las víctimas vino de otra persona. “En ese periodo se hizo una reunión por parte del señor Lucho Herrera, eso es falso”, afirmó.
Las versiones, muchas veces opuestas entre sí, han ido debilitando la claridad del proceso y mantienen en la incertidumbre a las familias de los desaparecidos, que desde hace más de una década esperan respuestas.
El ídolo, la duda y la espera de las familias
En Fusagasugá, la figura de Herrera sigue generando sentimientos encontrados. Para muchos, continúa siendo una gloria del ciclismo colombiano; para otros, el caso deja preguntas difíciles de ignorar. El propio exciclista ha insistido en su inocencia ante la justicia, aunque reconoce haberse reunido en el pasado con Martín Llanos, un hecho que también despierta interrogantes.
¿Por qué un ídolo del deporte se reunió con un jefe paramilitar? Esa es una de las preguntas que la justicia intenta resolver desde hace años, en medio de testimonios que se contradicen y expedientes que no terminan de cerrarse.
Mientras tanto, dos familias aún esperan encontrar a sus seres queridos, aunque sea para darles sepultura y conocer la verdad. El hombre que alguna vez llevó a Colombia a la cima del ciclismo mundial hoy enfrenta un proceso judicial en el que la historia, la memoria y la justicia siguen en disputa.

