Opiniónjunio 04, 2022hace un mes

La re-evolución educativa anticorrupción-1

¡No examen de ingreso a la universidad!

Si no ingresan a la universidad o no concluyen una carrera universitaria se condenan de por vida, y sin remedio, a desempeñarse como trabajadores informales o empleados rutinarios, celadores, obreros, mensajeros, y la inmensa mayoría (ocho de cada diez) ganará menos de un salario mínimo y medio para él y su familia. Son millones trabajadores sin futuro.   

¡No al examen de ingreso! No EIU

Eliminar el examen de ingreso a las universidades me pareció una completa locura. Más aún presentado como una seria propuesta educativa. No. No. No. He de confesar que al escucharla del candidato Rodolfo Hernández la sentí absurda, populista, con graves consecuencias sobre el nivel académico de las universidades. 

¡Peor aún pues durante 15 años trabajé en selección de estudiantes! Cinco años en la carrera de Psicología. Recuerdo decir con orgullo que rechazábamos a cuatro de cada cinco candidatos. Qué pena y vergüenza siento hoy. Y luego diez años como director de Psicología del inicial Instituto Alberto Merani, la institución que creé para educar niños superdotados, muy inteligentes. 

Muchas veces discutí esta idea, que siempre me pareció inoportuna, y contra educativa. Hoy pienso lo contrario, por varias razones que paso a explicar. Y puede ser la solución con mayúscula que tanto necesita nuestro adolorido país. 

En Colombia cada año ocurre una masacre educativa

Desconocía entonces un hecho muy preocupante de nuestra realidad. Que en mi bello país Colombia de cada diez trabajadores solo uno tiene título profesional y solo uno titulación como técnico o tecnólogo. Los demás solamente alcanzaron bachillerato, en el mejor caso: demasiados se quedaron en el camino, desertaron del sistema educativo casi desde primero de primaria.

Lo gravísimo es que los ocho trabajadores restantes, a pesar de haber cursado en sus colegios, hasta once mil horas ¡no aprehendieron laboralmente a hacer nada, porque nadie se los enseñó! Sí a sumar números fraccionarios, despejar ecuaciones diferenciales, memorizaron las fórmulas de caída de los cuerpos y el nombre del retículo endoplasmático, pero no a sembrar, a identificar variedades de abonos, tampoco a trabajar con sistemas eléctricos, y menos a atender clientes o realizar contabilidades. En verdad, no saben hacer absolutamente nada con importancia laboral. ¡8 de 10 adultos nuestros ¡no fueron preparados por sus profesores en NADA útil!

Si no ingresan a la universidad o no concluyen una carrera universitaria se condenan de por vida, y sin remedio, a desempeñarse como trabajadores informales o empleados rutinarios, celadores, obreros, mensajeros, y la inmensa mayoría (ocho de diez) ganará menos de un salario mínimo y medio para él y su familia. Son millones trabajadores sin futuro.   

Por si no bastara esta terrible exclusión de un sistema meritocrático, donde cada quien vale por lo que sabe, en Colombia ocurre una segunda tragedia educativa invisible. A la mitad de quienes desean, anhelan, sueñan, convencen a sus padres de estudiar una carrera universitaria, las universidades les tiran la puerta en la cara, a sus tempranos diez y siete años. Los supuestos centros del saber.

-    No ingresas a esta universidad, no aprobaste el sagrado examen de admisión. 
-    ¿Por qué no aprobé, si estuve once mil horas en un colegio preparándome para entrar a la universidad?
-   Ni siquiera nos tomamos la molestia de explicarte por qué. Solo mira la línea roja de corte, si estas bajo ella en puntaje, por favor retírate y nunca regreses a preguntar. Hasta aquí llegó tu educación. 

Constituye una tragedia completa para un millón de estudiantes cada año. 2’124.546 se inscribieron en el 2019 en algún nivel de educación superior, y con su examen de admisión rechazaron al 52%. 1’104,763.92‬, según el Sistema Nacional de Educación Superior (SNIES). En México es peor porque las universidades eliminan a dos de tres, les cortan cualquier futuro educativo.

Es un número enorme ¡pues llena once plazas de Bolívar con jóvenes fracasados para ellos, para sus padres y para el conjunto de nuestra sociedad que tanto los necesita para dinamizar su precaria economía. Esta tragedia se repite año tras año, sin pausa, 

A mi modo de ver, es el mayor y único problema estructural de Colombia: la ausencia de futuro para ocho de cada diez jóvenes adultos. Causa de pobreza endémica e inescapable, que paraliza el ascensor social, ya por completo disfuncional, y con gravísimos efectos psicológicos que me propongo estudiar este año. Pero por mi trabajo de diecisiete años con jóvenes suicidas lo puedo intuir bastante bien. 

¿Será la solución eliminar el EIU? 

Nunca lo pensé hasta escuchar al ingeniero Rodolfo Hernández. Me motivó a pensar y quiero compartir con mis buenos lectores una serie de reflexiones sobre esto, para mí, la causa estructural de la gran desigualdad social y el subdesarrollo endémico e inescapable de nuestro querido país Colombia. 

¡No al examen de ingreso! No más EIU

 

@migueldezubiria en Twitter
Miembro de la Academia de Pedagogía y Educación. Miembro de la Academia Nacional de Medicina. División de salud mental.

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