No es solo subir el volumen: los cambios que pueden alertar sobre la pérdida de audición
Las dificultades para escuchar pueden aparecer gradualmente y afectar las conversaciones y la participación social.
Noticias RCN
08:41 p. m.
Una conversación familiar puede dar las primeras pistas: algunas palabras dejan de entenderse, varias voces resultan difíciles de distinguir y pedir que repitan se vuelve habitual. Estos cambios merecen atención, especialmente después de los 60 años, aunque la persona todavía pueda desenvolverse en sus actividades cotidianas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 25 % de las personas mayores de esa edad presenta una pérdida auditiva incapacitante. Su aparición gradual puede hacer que los primeros síntomas pasen desapercibidos o que quienes los experimentan se acostumbren a ellos.
¿Qué señales pueden indicar una dificultad auditiva?
Aumentar el volumen del televisor, solicitar aclaraciones frecuentes o perder el hilo cuando varias personas hablan al mismo tiempo son señales que conviene consultar. Además, los zumbidos en los oídos también requieren atención.
Lorena Romero, audióloga de GAES Colombia, explica que estas situaciones no siempre se reconocen inicialmente como cambios en la audición y, por lo tanto, identificarlas permite buscar orientación y evaluar las alternativas apropiadas para cada persona.
El impacto puede extenderse más allá de escuchar sonidos: comprender una charla, participar en reuniones y relacionarse con el entorno son actividades en las que la audición desempeña un papel relevante.
¿Cómo cuidar la audición después de los 60 años?
Incorporar evaluaciones auditivas a los controles de salud permite detectar cambios y recibir recomendaciones según cada caso. No conviene esperar hasta que las dificultades interfieran con las conversaciones o limiten las actividades habituales.
También es aconsejable reducir la exposición prolongada a ruidos fuertes, alejarse de sus fuentes y utilizar protección auditiva cuando sea necesario.
Si se encuentra una dificultad, el especialista puede recomendar seguimiento, modificaciones en los hábitos de escucha o soluciones auditivas personalizadas.
El cuidado se complementa con hábitos de bienestar general: alimentación equilibrada, actividad física, control de condiciones como hipertensión o diabetes y evitar el tabaco. Prestar atención a las señales y consultar oportunamente ayuda a conocer el estado de la audición y las opciones disponibles.

