Por qué la pérdida de cabello debe tratarse como una condición médica y no solo estética
Implante capilar: claves médicas para entender cuándo es realmente necesario
Noticias RCN
12:08 p. m.
La calvicie dejó de entenderse únicamente como un asunto cosmético. Hoy, especialistas en salud capilar advierten que la pérdida de cabello es una condición médica multifactorial que requiere diagnóstico, seguimiento y tratamiento integral. No se trata solo de recuperar densidad, sino de comprender qué ocurre en el organismo antes de que el cuero cabelludo evidencie los cambios.
El médico cirujano capilar y estético facial Martín Castillo menciona que el cabello suele ser una señal temprana de alteraciones internas. “Cuando un paciente llega a consulta, el cabello ya nos está contando una historia.
El error es "ignorarla”, afirma. Según explica, muchos pacientes postergan la valoración médica hasta que la pérdida es evidente, lo que limita las alternativas terapéuticas.
De acuerdo con la American Hair Loss Association, más del 70 % de los hombres desarrollará alopecia androgenética a lo largo de su vida.
En mujeres, la disminución de densidad capilar se incrementa después de los 45 años, influida por factores hormonales, genéticos y metabólicos. Estas cifras reflejan que la calvicie es un fenómeno extendido y progresivo.
Calvicie e implante capilar: más allá de la estética
En los últimos años, el implante capilar ha evolucionado de forma significativa. La técnica FUE (Follicular Unit Extraction) marcó un punto de inflexión al permitir la extracción e implantación individual de folículos sin cicatrices lineales visibles. Sin embargo, especialistas señalan que el éxito del procedimiento no depende exclusivamente de la cirugía.
“La cirugía por sí sola no garantiza el éxito. Puedes implantar el mejor folículo, pero si el cuero cabelludo está inflamado, mal irrigado o debilitado, ese cabello no va a prosperar”, explicó el el Dr. Martín Castillo.
Castillo advierte que un cuero cabelludo inflamado, con mala irrigación o debilitado puede comprometer la supervivencia de los injertos. Por ello, propone un enfoque que combine el trasplante con medicina regenerativa, como el uso de plasma rico en plaquetas (PRP) y, en casos específicos, terapias celulares. El objetivo es optimizar el entorno biológico donde crecerán los nuevos folículos.
Además, insiste en que la caída del cabello rara vez tiene una causa única. Estrés crónico, alteraciones hormonales, deficiencias nutricionales y enfermedades autoinmunes deben ser parte del análisis previo.
“Si no entendemos por qué se cayó el cabello, estamos condenados a repetir el problema”, señala.
Enfoque integral y criterios médicos en la restauración capilar
El concepto integral plantea que el implante capilar no debe verse como una solución aislada ni como el último recurso. En ciertos casos, puede formar parte de una estrategia temprana que incluya tratamiento médico, control inflamatorio y seguimiento clínico.
Los candidatos ideales para un trasplante suelen ser personas con alopecia androgenética moderada o avanzada y con zona donante suficiente.
No obstante, la evaluación debe ser personalizada. Cada patrón de pérdida, densidad y características faciales requieren planificación individualizada para lograr resultados naturales y sostenibles en el tiempo.
El crecimiento del cabello tras un implante comienza a observarse entre el cuarto y sexto mes, mientras que los resultados definitivos suelen consolidarse alrededor del primer año. Más allá del aspecto visual, los especialistas destacan el impacto emocional que puede tener la recuperación capilar en la autoestima y calidad de vida.
De esta manera, la calvicie es una condición médica que demanda criterio científico y diagnóstico oportuno. La restauración capilar moderna apuesta por integrar cirugía, regeneración y análisis clínico para ofrecer respuestas basadas en evidencia.


