Trastorno dismórfico corporal: la enfermedad mental que genera odio hacia el propio cuerpo
Esta enfermedad mental lleva a que las personas se sientan avergonzadas e intimidadas por los demás.
Noticias RCN
06:17 p. m.
El trastorno dismórfico corporal es una enfermedad mental con la que las personas no pueden dejar de pensar en los defectos físicos que han percibido de sí mismos. Esta puede hacer sentir inseguridad, vergüenza e intimidación que lleva a las personas que la padecen a tratar de ocultar a toda costa sus defectos.
Este trastorno lleva a enfocarse, con mayor intensidad, en la imagen y apariencia personal por lo que se destinan varias horas del día a labores enfocadas en el monitoreo constante del defecto percibido.
¿Cuáles son los síntomas de este trastorno?
Según Mayo Clinic, algunos de los síntomas del trastorno incluyen la intensa preocupación por un defecto percibido que es irrelevante ante los demás, estar convencido de que dicho defecto incide en la apariencia, creer que los demás ponen especial atención en manera negativa con la que se percibe, tener comportamientos dirigidos a arreglar y ocultar dicho defecto.
Otro de los síntomas consiste en comparar constantemente la apariencia con la de los demás, tener tendencias perfeccionistas, buscar procedimientos estéticos y evitar situaciones sociales masivas.
Expertos revelaron que algunas de las características en las que más se fijan las personas que poseen este trastorno son: la nariz, cutis, arrugas, acné, apariencia del cabello, tamaño de las mamas, tono muscular y genitales.
Riesgos del trastorno dismórfico corporal
Algunos de los principales riesgos que se asocian al trastorno dismórfico son el bajo autoestima, el aislamiento social, depresión, trastornos en el estado de ánimo, ansiedad, fobia a las personas, trastorno obsesivo compulsivo, trastornos de alimentación, abuso de sustancias y riesgo de desfiguración a causa de un exceso de procedimientos estéticos.
Prevención en la primera edad
Según los expertos, el trastorno dismórfico corporal comienza usualmente en los primeros años de la adolescencia. Por esto, es fundamental identificar el trastorno temprano y empezar tratamiento lo antes posible.

