Consumismo y contaminación ambiental: ¿cómo reciclar correctamente los empaques de regalos?
Tras celebraciones mundiales como San Valentín, la complejidad en los procesos de reciclaje representa una seria problemática ambiental.
Noticias RCN
01:04 p. m.
Históricamente, los empaques que envuelven chocolates y otros obsequios han estado compuestos por múltiples capas de materiales. Esta combinación permite proteger los productos frente a la humedad, el oxígeno y la manipulación durante el transporte, conservando su aroma, textura y frescura.
No obstante, esa misma complejidad estructural ha dificultado su recuperación en los sistemas tradicionales de reciclaje que, sin duda alguna, representan un riesgo para el cuidado del ambiente.
Consumismo y riesgos ambientales
Hoy el panorama está cambiando. De acuerdo con el Global Packaging Survey 2025 de McKinsey, el 51 % de los consumidores considera el impacto ambiental del empaque como un factor determinante en su decisión de compra y la reciclabilidad es el atributo de sostenibilidad más valorado a nivel global.
Este contexto ha llevado a la industria a rediseñar estructuras, buscando simplificar materiales sin sacrificar desempeño.
“Hoy las compañías no solo compiten en diseño o calidad, también en cómo gestionan el impacto de sus productos a lo largo de todo su ciclo de vida. El desafío está en desarrollar empaques que protejan el contenido y estén pensados desde el origen para facilitar su reciclaje”, explica Marcos Sato, director de Ventas del negocio de Empaques y Plásticos de Especialidad para la Región Andina en Dow.
Tecnologías como la orientación en dirección de máquina (MDO) permiten crear empaques más delgados y resistentes, reduciendo material y facilitando su posterior recuperación.
La clave está en el consumidor
Aunque la innovación industrial es fundamental, el impacto final depende del manejo que se le dé al empaque tras abrir el regalo. Para favorecer su segunda vida, se recomienda revisar el material, retirar residuos visibles, separar papel y plástico, evitar mezclarlos con desechos orgánicos y consultar las directrices locales de reciclaje.
En un mercado donde fechas como San Valentín impulsan el comercio, el verdadero desafío comienza cuando el empaque entra en la etapa de disposición. Integrar innovación, protección y circularidad ya no es una tendencia, sino una necesidad para que las celebraciones actuales no se conviertan en el residuo ambiental del futuro.

