La envidia en redes sociales enferma: expertos aseguran que eleva el cortisol
La comparación en redes sociales eleva el cortisol: método psicológico para mitigar la envidia digital.
Noticias RCN
08:20 p. m.
En la era de la hiperconectividad, el bienestar emocional se enfrenta a un desafío constante: la comparación social ascendente. Diversas investigaciones recientes sugieren que el uso pasivo de plataformas digitales está correlacionado con un incremento en los niveles de cortisol, la hormona del estrés, derivado de un sentimiento de insuficiencia.
Lo que coloquialmente se conoce como "envidia digital" ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en un objeto de estudio clínico.
Un estudio de la Universidad de Pensilvania, publicado en el Journal of Social and Clinical Psychology, demostró que limitar el uso de redes sociales a 30 minutos diarios reduce significativamente los síntomas de depresión y soledad.
La investigación subraya que la exposición constante a los "momentos destacados" de otros genera una distorsión de la realidad que alimenta la envidia, afectando directamente la salud psicofísica.
¿Cómo afecta la comparación constante la salud mental?
El fenómeno de la comparación no es inocuo. Según la Asociación Americana de Psicología (APA), la envidia persistente puede derivar en trastornos de ansiedad y problemas de sueño.
Al observar vidas aparentemente perfectas a través de una pantalla, el cerebro activa las mismas áreas vinculadas al dolor físico. Este proceso de "dolor social" debilita la autoestima y genera una percepción negativa del propio progreso personal.
Los expertos advierten que la envidia "enferma" porque estanca al individuo en un ciclo de carencia.
En lugar de enfocarse en metas propias, el psiquismo se agota intentando alcanzar estándares irreales. Este desgaste emocional tiene manifestaciones somáticas claras, como cefaleas tensionales y fatiga crónica, producto de la rumiación negativa constante.
¿Cuál es el método psicológico para practicar la gratitud?
Frente al impacto de la envidia, la psicología positiva propone la gratitud como el antídoto biológico y emocional. Investigaciones lideradas por el Dr. Robert Emmons, de la Universidad de California, indican que la práctica consciente de la gratitud puede aumentar los niveles de felicidad en un 25 %.
La gratitud actúa reprogramando el sistema de recompensa del cerebro, enfocándolo en los recursos existentes en lugar de las faltas.
El método recomendado por especialistas para dejar de compararse consiste en la técnica del "Diario de Gratitud".
Este ejercicio requiere identificar tres aspectos específicos del día por los cuales estar agradecido, lo que obliga al cerebro a filtrar activamente lo positivo sobre lo negativo.
A nivel neurobiológico, este hábito fomenta la producción de dopamina y serotonina, neurotransmisores esenciales para la estabilidad emocional.
Según los expertos, la transición de la envidia a la gratitud no es solo un cambio de actitud, sino una necesidad de salud pública.
Al desconectarse de la validación externa y reconectarse con la apreciación propia, los individuos no solo bendicen su salud mental, sino que fortalecen su resiliencia ante las demandas de un mundo digital cada vez más competitivo.


