Impacto del estrés en la salud: ¿por qué bajan las defensas según la ciencia?
¿Por qué el estrés baja las defensas? Impacto en el sistema inmunitario.
Noticias RCN
06:24 p. m.
En el vertiginoso ritmo de la vida contemporánea, la ciencia ha comenzado a desentrañar una conexión que hasta hace décadas parecía subjetiva: el vínculo entre la mente y el cuerpo.
Investigaciones recientes confirman que el estrés no es solo una sensación de agobio psicológico, sino un factor biológico que actúa como un "enemigo silencioso" capaz de alterar la capacidad del organismo para defenderse de patógenos.
Cuando una persona experimenta estrés crónico, el cuerpo activa de forma persistente el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA), liberando hormonas como el cortisol.
Si bien esta sustancia es vital para la respuesta de "lucha o huida" en situaciones de peligro inmediato, su presencia prolongada en el torrente sanguíneo tiene efectos inmunosupresores.
¿Por qué el estrés crónico debilita el sistema inmunológico?
De acuerdo con un estudio de la Universidad de Ohio liderado por el inmunólogo Ronald Glaser, el estrés crónico reduce la producción de citocinas, las proteínas encargadas de coordinar la respuesta inmunitaria.
El exceso de cortisol disminuye la proliferación de linfocitos (glóbulos blancos), esenciales para combatir virus y bacterias.
Este fenómeno explica por qué las personas bajo alta presión emocional presentan una cicatrización más lenta de las heridas y una mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias comunes.
Según la Asociación Americana de Psicología (APA), el estrés a largo plazo no solo "apaga" la vigilancia inmunitaria, sino que también puede acelerar el envejecimiento celular al acortar los telómeros, los protectores de nuestro ADN.
¿Cómo recuperar el equilibrio del sistema inmunológico tras periodos de ansiedad?
La evidencia científica sugiere que el daño no es irreversible. Investigaciones publicadas en la revista Nature indican que la regulación del sistema inmunitario mejora significativamente mediante la práctica de la atención plena (mindfulness) y el ejercicio físico regular.
Estas actividades ayudan a reducir los niveles de adrenalina y cortisol, permitiendo que las células de defensa recuperen su funcionalidad.
Expertos de la Clínica Mayo subrayan que el descanso reparador y una nutrición rica en antioxidantes son pilares fundamentales. No se trata simplemente de "sentirse bien", sino de permitir que el sistema biológico restablezca sus mecanismos de detección de amenazas, evitando que el estrés crónico se convierta en la puerta de entrada para enfermedades crónicas o autoinmunes.


