Alias Botija, presunto cabecilla del Tren de Aragua, protagonizó vergonzosa pataleta al ser extraditado a Chile
El señalado es requerido por la justicia chilena por el presunto asesinato de un carabinero ocurrido en 2024.
Mañana Express
11:00 a. m.
Después de permanecer más de dos años privado de la libertad en Colombia, alias Botija, señalado por las autoridades como uno de los principales cabecillas del Tren de Aragua, fue extraditado hacia Chile, donde deberá responder por el presunto asesinato de un oficial de Carabineros ocurrido en 2024.
Su traslado no pasó desapercibido. Cuando era conducido hacia el avión que lo llevaría a ese país, el hombre opuso resistencia, gritó en repetidas ocasiones y se negó a firmar los documentos relacionados con el procedimiento, obligando al esquema de seguridad a intervenir para completar la extradición.
¿Quién es alias Botija y por qué era buscado?
De acuerdo con la Policía, alias Botija es señalado como uno de los principales cabecillas del Tren de Aragua, organización criminal con presencia en varios países de la región.
Las autoridades chilenas lo requieren por el presunto homicidio de un oficial de Carabineros ocurrido en 2024. Según la investigación, el uniformado perdió la vida cuando intentaba impedir un robo.
Tras ese crimen, alias Botija era buscado por las autoridades chilenas hasta que fue ubicado en territorio colombiano.
¿Cómo fue capturado en Colombia?
El presunto integrante del Tren de Aragua fue capturado en Popayán, en desarrollo de las acciones adelantadas por las autoridades.
Después de su detención permaneció 26 meses recluido en la cárcel La Picota, en Bogotá, mientras se adelantaban los trámites correspondientes para hacer efectiva su extradición hacia Chile.
Alias protagonizó una vergonzosa pataleta al ser extraditado a Chile
Las imágenes del procedimiento muestran el momento en el que alias Botija era conducido hacia la plataforma donde lo esperaba el avión que lo trasladaría a Chile.
Durante el recorrido, el procesado comenzó a oponer resistencia y lanzó varios gritos.
¡Me van a matar!
Ante su negativa de avanzar, el personal de seguridad tuvo que sujetarlo de brazos y piernas para llevarlo hasta la aeronave y cumplir con la orden de extradición.
Mientras las autoridades le informaban sus derechos, el hombre también manifestó que no firmaría la documentación del procedimiento.
Yo no le voy a firmar nada.


