¿Quién está detrás del elefante blanco que llegará al Congreso?
En un video, poco antes de elecciones, reveló que su padre murió en un accidente con un hueco en la vía.
Noticias RCN
11:31 a. m.
De las redes sociales y denunciar las obras inconclusas o manchadas por la corrupción en todo el país, el Elefante Blanco, candidato al Senado por la Alianza Verde, consiguió una curul en las elecciones al Senado del domingo, 8 de marzo.
Después de Jonathan Ferney Pulido Hernández, conocido en redes sociales como J.P. Hernández, se convirtió en el segundo candidato más votado de la Alianza Verde, con un total de 158.457 votos, que representan el 0,82% de la votación.
Días antes a los comicios, explicó en un video que “debía elegir un partido en el que la gente pudiera votar directamente por mí y donde nadie determinara el orden de elección para mantener mi independencia y deberme solo a mis electores, lo que encaja en una lista abierta, donde todos compiten contra todos”.
Y describió su causa en una frase: “Denunciar elefantes blancos”, realizando una promesa a sus votantes: “No tengo empatía de clase y estando en la coalición verde no será diferente. Soy el único candidato que tiene denuncias contra algunos integrantes de su propia coalición, por el caso Sena de Tuluá, el Metro de Bogotá y hasta un congresista de la lista que trató de apropiarse de mi gestión por Juanchito y contra Carlos Ramón González”.
¿Quién está detrás del Elefante Blanco?
Por transparencia, en marzo reveló su identidad e inscribió su candidatura con nombre y cédula. Pero no es todo. Se comprometió a ser él mismo en las sesiones, aunque asistía a “algunas de ellas con el traje” y a generar más resultados que, al servicio de las comunidades, fueron 39 en los últimos cuatro años.
Adoptó el anonimato al entender por las malas que “denunciar, en Colombia, es una actividad de alto riesgo. Más aún cuando se busca dañarle el negocio a quienes convirtieron los peajes e impuestos en caja menor sin que nadie haga nada”.
Pero se presentó como Luis Carlos Rúa. Ingeniero electricista de la Universidad Tecnológica que, a sus 33 años, tiene experiencia en docencia y asesoramiento legislativo.
Su padre murió al accidentarse con un hueco en la vía y llega al Congreso con seis propuestas: una ley para reparar los huecos, una ley para la creación de acueductos, una ley para desarrollar vías acordes a los estándares de seguridad, una ley para establecer distancias mínimas entre peajes; una ley para el desarrollo de infraestructura de desagüe en las ciudades y una iniciativa para continuar con recursos públicos su proyecto de denuncia de elefantes blancos en Colombia.
En trabajos anteriores ya se enfrentó a la corrupción:
Antes de lanzarse al Congreso y abrir su cuenta en redes sociales, se enfrentó a la corrupción en dos ocasiones. “La primera, cuando, siendo contratista del municipio de Pereira, me quisieron obligar, como a muchos, a votar por el candidato del alcalde y a conseguir votos, pero en su lugar lo denuncié. Recibí amenazas, hostigamientos, linchamiento mediático y tuve que abandonar” la ciudad.
Años más tarde, “en la segunda, era asesor legislativo en el Congreso e investigador. Habilidades con las que proyectaba el trabajo de una congresista a quien le gustó mi hoja de vida, al menos hasta que realicé una denuncia y mi jefa me puso a elegir entre mis principios y el empleo. Claramente, escogí lo primero y me despidieron”.
Entonces, entendió que “el problema central no eran las personas o los partidos. El problema es la corrupción. Mis principios fueron mi brújula; mi dolor, mi fuerza, y mi vida, el vehículo para cuidar la de otros y proteger el erario. Un disfraz sería mi escudo y el símbolo de que hacer las cosas bien y con amor era posible y así nació el elefantico”.

