Celulares en colegios de Bogotá: estos son los casos en los que sí se podrán usar
La nueva regulación restringe el uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar, pero contempla algunas excepciones. ¿Cuáles son?
Valentina Bernal
03:52 p. m.
Los celulares tendrán nuevas reglas dentro de los colegios oficiales y privados de Bogotá. La regulación busca reducir las distracciones durante las clases y los descansos y promover una relación más responsable y crítica con la tecnología.
La medida hace parte de la política educativa distrital “(Re)conectarnos para aprender” y aplica a establecimientos que prestan el servicio público de educación en los niveles de educación inicial, básica y media.
La regla general es que los teléfonos móviles no podrán utilizarse durante la jornada escolar, incluyendo tanto los espacios de clase como los descansos. Sin embargo, la resolución establece situaciones específicas en las que los estudiantes sí podrán utilizarlos.
¿En qué momento sí puede usar el celular dentro del colegio?
La resolución contempla principalmente cuatro escenarios: necesidades educativas, razones de salud, situaciones de emergencia y actividades pedagógicas.
En los casos relacionados con necesidades particulares de los estudiantes, el uso deberá ser validado por el Consejo Académico o la instancia que haga sus veces en cada establecimiento.
Cuando el estudiante necesite el celular como apoyo para aprender
Los estudiantes que requieran ajustes o apoyos para garantizar su permanencia, participación y aprendizaje podrán utilizar el teléfono cuando este sea necesario como herramienta de comunicación o como un ajuste razonable.
La medida debe estar relacionada con la valoración pedagógica del estudiante y contar con el acompañamiento de los diferentes integrantes de la comunidad educativa.
Además, la validación de este uso no podrá convertirse en una barrera para garantizar el ajuste razonable que necesita el estudiante.
Se podrá usar por motivos de salud
La resolución permite utilizar el teléfono cuando sea necesario para monitorear, cuidar o atender una condición de salud del estudiante.
En estos casos, previamente se deberá informar al colegio por parte de la madre, el padre, acudiente o representante legal.
Esto significa que, si un estudiante necesita su dispositivo para realizar algún seguimiento relacionado con su salud, el uso del celular puede estar permitido bajo las condiciones establecidas con la institución educativa.
¿Y si ocurre una emergencia?
Esta es una de las excepciones más amplias. El celular podrá utilizarse cuando ocurra una situación de emergencia que ponga en riesgo la vida, la salud, la seguridad o la integridad de algún integrante de la comunidad educativa y sea necesaria una comunicación inmediata.
En este escenario no se requiere esperar a que finalice la jornada ni tratar el teléfono como si se estuviera utilizando para entretenimiento. La excepción está contemplada precisamente para responder ante una situación que requiera comunicación urgente, de acuerdo con los protocolos de cada colegio.
¿Los estudiantes podrán usar el celular para hacer trabajos?
Sí, pero no en todos los grados ni de cualquier manera.
A partir de octavo grado, los teléfonos podrán utilizarse con fines pedagógicos cuando hagan parte directamente de una actividad o proyecto académico que lo requiera.
La utilización tendrá que estar orientada y supervisada por el docente y limitarse a las aplicaciones, plataformas, contenidos o funciones que hayan sido definidos previamente dentro de la planeación pedagógica.
Por ejemplo, no bastaría con que un estudiante diga que necesita el celular para una tarea. Su utilización debe estar vinculada con un objetivo de aprendizaje previamente establecido y con una actividad diseñada por el docente.
Además, el uso pedagógico no obliga a los estudiantes a tener o llevar un teléfono propio.
¿La restricción aplica también para tablets y computadores?
La regulación también establece condiciones para otros dispositivos con pantalla, como tablets, computadores y televisores.
A diferencia del celular, su utilización pedagógica se regula de acuerdo con el nivel educativo y el tiempo de exposición durante la jornada escolar.
En educación inicial, por ejemplo, existen restricciones mucho más fuertes. En Ciclo 1 y prejardín no se utilizarán estas pantallas durante la jornada escolar, mientras que en jardín y transición se establecen tiempos máximos de exposición.
En primaria, la exposición pedagógica máxima será de una hora diaria, mientras que para sexto y séptimo se establece un máximo de dos horas.
A partir de octavo y hasta grado once, no se fija un límite de tiempo para la exposición a pantallas cuando tenga fines pedagógicos, aunque las actividades deberán responder a los objetivos definidos por el colegio y contar con orientación docente.
Finalmente, la regulación busca que los dispositivos tecnológicos no terminen desplazando actividades esenciales para el desarrollo de los estudiantes.
La apuesta es que su utilización tenga un propósito definido y que los estudiantes desarrollen una relación crítica, responsable y reflexiva con estas herramientas.



