Helicóptero perdió comunicación en pleno vuelo sobre la Antártida: esto fue lo que pasó
Una emergencia durante la travesía antártica puso a prueba a la tripulación del buque ARC Simón Bolívar.
Noticias RCN
03:53 p. m.
La base Antártica de Machu Picchu, operada por Perú desde 1989, fue uno de los puntos centrales de la travesía del ARC Simón Bolívar en el continente más extremo del planeta.
Hasta allí llegó la tripulación, que descendió en botes para conocer de cerca las capacidades y el equipamiento de esta estación científica temporal, en el marco de un ejercicio de cooperación internacional enfocado en ciencia, investigación y operación en condiciones extremas.
Pero más allá de la visita a esta base, la misión incluyó maniobras aéreas que llevaron a la tripulación a enfrentar un escenario crítico en uno de los entornos más hostiles del mundo.
Helicóptero perdió comunicación en pleno vuelo sobre la Antártida
El cielo antártico no perdona errores. Así lo sabe cada uno de los tripulantes del ARC Simón Bolívar, que desde la cubierta y el puente de gobierno seguían con atención el sobrevuelo del helicóptero ARC 229 sobre la vasta extensión de hielo del continente blanco.
Abajo, el hielo infinito. Arriba, una atmósfera exigente donde cualquier falla puede cambiarlo todo en segundos. Mientras la aeronave avanzaba, en la cubierta del buque decenas de marinos mantenían la vista fija en el helicóptero. En el interior, el ambiente era de concentración absoluta.
De repente, algo cambió.
En el puente de gobierno se detectó una posible pérdida de comunicación con la aeronave. Los intentos por restablecer contacto arrojaron una respuesta casi nula. El silencio comenzó a pesar. En ese instante, la calma dejó de ser una recomendación y se convirtió en una obligación.
¿Cómo lograron controlar la situación con el helicóptero?
Desde el aire, el helicóptero realizó una maniobra que confirmó que la situación no era normal. En el buque, el equipo de navegación asumió el control y activó los protocolos establecidos para este tipo de emergencias.
Cada decisión debía tomarse con precisión, porque en la Antártida no hay margen para improvisaciones.
“El team de navegación hace un arduo trabajo para llegar con el helicóptero nuevamente aquí al buque, a la unidad”, explicó Edicsson Naranjo, técnico en radares.
Con la comunicación perdida, el ARC Simón Bolívar dejó de ser únicamente una embarcación. En ese momento se transformó en guía, referencia visual y punto de retorno. Todo dependía de que la aeronave lograra identificar al buque y ejecutar una maniobra compleja en condiciones extremas.
Minutos después, el helicóptero apareció nuevamente a lo lejos. Su figura era apenas perceptible frente a la inmensidad blanca del continente. Sin radio, sin instrucciones directas, avanzaba confiando únicamente en señales visuales y en los procedimientos entrenados una y otra vez.
Desde el aire, la tripulación del helicóptero analizaba cada movimiento. Leían señales, tomaban nota mental y ajustaban la aproximación. En el mar, el buque mantenía su posición, mientras vientos y olas parecían contenerse por un instante ante la maniobra que estaba por ejecutarse.
“Realmente se hace mucho más exigente un mayor grado de concentración en esta área antártica, más en climas gélidos. Eh, se requiere un entrenamiento eh realmente alto para poder realizar las funciones de vuelo en esta área”, afirmó Yeiso Oyola, copiloto.
Finalmente, el helicóptero logró alinearse con la cubierta de vuelo. La maniobra, riesgosa pero necesaria, se completó de forma segura. La tensión dio paso al control absoluto del procedimiento.
Nada de lo ocurrido fue producto del azar. Cada señal, cada decisión y cada segundo de silencio formaron parte de un simulacro de emergencia diseñado para recrear condiciones reales.

