Karen Guavita es una emprendedora que convirtió la adversidad en propósito y el cansancio en motor
Karen Guavita es una cartagenera que encontró en el emprendimiento una forma de salir adelante y de ayudar a otras mujeres.
Una madre de Cartagena ha convertido su experiencia personal en una plataforma de apoyo para emprendedoras colombianas, mientras enfrenta el desafío de criar a su hijo de siete años, diagnosticado con autismo.
La historia de Karen Guavita comenzó en 2018, cuando nació Maximiliano, su hijo menor. Entre pañales, teteros y desvelos llegó también una oportunidad inesperada y, con ella, nació un emprendimiento.
Un simple video en redes sociales cambió completamente su vida. "Publiqué en mis redes sociales, algo normal, haciéndole un tetero a mi bebé y se viralizó ese video y empezaron muchas personas a escribirme que querían el mismo termito que yo estaba publicando en las historias", relató Karen.
Lo que inició como ventas desde casa evolucionó rápidamente: transformó una habitación en bodega y finalmente dio un paso audaz durante la pandemia de covid-19, abrir su primer local físico.
"Empecé a inspirar a muchas mujeres porque fui la única que me atreví a abrir un local físico en una pandemia cuando todo el mundo estaba cerrando", explicó la emprendedora cartagenera.
Karen, un liderazgo en tiempos de crisis
Esta decisión no solo consolidó su negocio, sino que la posicionó como referente para otras mujeres que buscaban sostener sus proyectos en medio de la crisis económica.
"Yo siempre he dicho que nací para ayudar a las demás personas, siempre he tenido esa percepción", afirmó.
Con esta visión, organizó ferias gratuitas y bazares para impulsar a decenas de emprendedores, especialmente mujeres en situaciones difíciles.
Pero mientras apoyaba a otros, Karen enfrentaba sus propias batallas. "Sufro de ansiedad hace tres años y sé lo duro que es, sé que es no dormir, sé que es tener estrés, incluso este año para mí ha sido súper duro", confesó.
Paralelo al emprendimiento, su mayor desafío personal llegó con el diagnóstico de su hijo menor. "Soy mamita azul, entonces también mi rol de emprendedora va mucho de la mano con la condición de mi hijo", explicó Karen.
Maximiliano, quien ahora tiene siete años, fue diagnosticado con autismo durante la pandemia. "El niño no habla todavía, Maxi tiene siete años, se comunica por señas", detalló su madre.
Del amor nació 'el rincón de Maxi', un espacio con juegos sensoriales y didácticos dentro de su local comercial. Con él apoya a otros niños y otras mamás que recorren el mismo camino.
Karen cuenta con el respaldo familiar que es fundamental y hoy sigue de pie, más fuerte, más consciente y más inspiradora. "Siempre estoy buscando que las mujeres salgan adelante y que se empoderen".

