Richard Flórez, el ‘profe’ que transforma vidas de niños con el fútbol en una cancha en el Chocó
'El peladero', bautizado así por los propios menores que acuden a esta cancha en Quibdó, se ha convertido en un espacio de recreación y formación.
Aunque el Mundial ya terminó, en Quibdó se sigue jugando un partido distinto: el de la resistencia frente a la violencia. En una cancha deteriorada por el tiempo, decenas de niños encuentran un refugio y un espacio protector gracias al liderazgo del profesor Richard Flórez.
“Aquí no nos interesa el deportista, primero el ser”, explicó Flórez, quien ha convertido este escenario en un salón de clases sin paredes y en un proyecto social que busca arrebatarle jóvenes a las bandas criminales.
Un aula sin paredes en medio del abandono estatal
La iniciativa nació, según el profesor, por la “poca atención del Estado para con estos contextos de alta vulnerabilidad”. En Quibdó, la falta de energía eléctrica, la deficiente conectividad y la ausencia de oferta institucional obligan a líderes comunitarios a “esforzarse el doble o el triple” para ofrecer alternativas a niños y niñas.
'El peladero', bautizado así por los propios menores, se ha convertido en un espacio de recreación y formación. “Aceptamos a los niños descalzos, como sea, porque lo que buscamos es eso: medios para que puedan transformar su vida”, señaló Flórez.
Sueños de música, danza y deporte
El proyecto no se limita al fútbol. El profesor sueña con convertir el lugar en un centro cultural y deportivo: “Queremos que haya un estudio de grabación, una cancha sintética y grupos de danza y baile”.
La comunidad respalda su labor. “Richard es un campeón, un líder excepcional que sigue resistiendo y siendo un actor de resiliencia”, expresaron otros líderes sociales. Incluso su propia hija participa en las actividades, mientras él recuerda que es padre cuidador de gemelas, una de ellas con discapacidad severa.
El compromiso de Flórez y de los 25 líderes que lo acompañan abarca 32 barrios de Quibdó. Su mensaje es claro: “Lo que buscamos es ofrecer entornos protectores, porque el Estado no llega”.


