“Venga, hermano, ¿usted por qué no graba?”: cuando Corabastos descubrió el talento de Yeison Jiménez
René Díaz, aguacatero con más de 40 años de experiencia, lo recuerda como un joven trabajador y entusiasta.
Noticias RCN
02:15 p. m.
Mucho antes de llenar estadios y convertirse en referente de la música popular, Yeison Jiménez forjó sus primeros pasos laborales en las plazas de mercado de Bogotá. Entre 2010 y 2011, trabajó como cotero y ayudante en Corabastos, donde su tarea principal era seleccionar los aguacates que se venderían cada día.
René Díaz, aguacatero con más de 40 años de experiencia, lo recuerda como un joven trabajador y entusiasta: “Yo conocí a Yeison en Corabastos cuando él en sus comienzos era un pelado. Él escogía el aguacate, trabajaba como cotero y como empleado de los locales para distribuir aguacate para muchos clientes”. El artista iniciaba sus jornadas a las 2 de la mañana en la central de abastos.
El talento que nació entre aguacates
Sus compañeros del gremio destacan que, además de su humilde personalidad y carisma, Jiménez mostraba un talento innato para cantar.
“El pelado desde el comienzo tenía aspecto porque le gustaba cantar, y todo el mundo le decía: venga hermano, usted por qué no graba, mire que tiene estilo”, relató Díaz.
La comunidad de mayoristas fue clave en su impulso artístico. En tabernas cercanas a la plaza, Jiménez interpretaba canciones y recibía el apoyo de colegas y comerciantes, quienes lo animaron a grabar su primer disco.
“Él anduvo con mayoristas de Corabastos como los López, los Sánchez y muchos compañeros que lo apoyaron”, recordó su antiguo colega.
Un vínculo que nunca se rompió
A pesar del éxito alcanzado, Jiménez mantuvo una conexión permanente con sus orígenes. Visitaba regularmente Corabastos para compartir con sus antiguos compañeros y recordar con orgullo su pasado laboral.
En una de esas visitas expresó: “Hacía muchos años que no cargaba una cajita de estas, pero durante cinco años lo hice con mucho orgullo aquí en esta plaza, gracias Corabastos, los quiero mucho, con todo mi amor”.
Para el gremio de aguacateros, su pérdida trasciende lo artístico: “No murió el artista, no murió el músico, sino murió el amigo, esa persona que logró alcanzar los sueños”.
Lo recuerdan como “el aguacatero que llegó a llenar estadios” como El Campín y escenarios internacionales, cumpliendo uno de los hitos más importantes de la música popular colombiana.


