Gustavo Puerta fue víctima de un disparo cuando tenía 10 años: impactante historia
Impactante historia de Gustavo Puerta: el futbolista colombiano recibió un disparo cuando tenía 10 años.
Noticias RCN
09:00 a. m.
El volante colombiano Gustavo Puerta sorprendió al revelar que, cuando tenía apenas 10 años, recibió un impacto de una bala perdida mientras hacía un mandado para su padre. El proyectil permaneció en su cuerpo durante cuatro años y estuvo a punto de cambiar el rumbo de su carrera como futbolista.
¿Qué le pasó a Gustavo Puerta cuando era niño?
Convertido en una de las grandes figuras de la Selección Colombia durante la Copa del Mundo 2026 y una de las promesas del fútbol nacional, Gustavo Puerta compartió uno de los episodios más difíciles de su vida en una entrevista con Un Break.
El mediocampista recordó que todo ocurrió cuando regresaba a casa después de reclamar un dinero por encargo de su padre. En ese momento, quedó en medio de una persecución armada y fue alcanzado por una bala.
Salía a hacerle un mandado a mi papá, a reclamarle un dinero y en el trayecto de vuelta, porque ya había reclamado el dinero, vienen persiguiendo a un pelado que querían matar, yo voy pasando en la cicla y desafortunadamente, me impacta una bala. Yo alcanzo a tirar la cicla, me tiro a un pastal y cuando me voy a tirar siento el impacto de la bala, pero no sentí nada en el momento. Cuando ya han pasado como 20 o 30 segundos, veo la pantaloneta y tengo un hueco enorme”, relató Puerta.
Puerta explicó que inicialmente no sintió el disparo. Sin embargo, segundos después descubrió un gran agujero en su pantaloneta y comenzó un intenso dolor. Buscó ayuda en una vivienda cercana y terminó desmayándose antes de ser trasladado a un hospital.
¿Cómo logró Gustavo Puerta seguir su carrera pese a la bala?
Lo que más impresionó al futbolista no fue solo el accidente, sino las consecuencias que enfrentó durante varios años. El proyectil nunca salió de su cuerpo y permaneció alojado cerca de una arteria importante, lo que impedía retirarlo de inmediato por el alto riesgo que representaba la cirugía.
La bala no me salió. Cuando pegan un tiro la bala sale, pero esta me quedó ahí, se me enfrió en la pierna y era como si estuvieran quemando la carne, por dentro. Ahí ya me fui hasta una ventana, golpeé y vinieron a ayudarme. Me desmayé del dolor, pero lo más lindo es que cuando llegue al hospital, lo primero que pregunto era si podía volver a jugar fútbol, eso era lo queme preocupaba”
Según contó, en 2015 fue sometido a una primera intervención, pero los médicos decidieron detener el procedimiento porque la bala estaba demasiado cerca de la aorta y podía provocar una hemorragia fatal.
Solo hasta 2018, tras una nueva operación, los especialistas lograron extraer el proyectil de forma definitiva.
Gracias a Dios la bala impactó primero en el suelo y luego en la cicla y llegó sin tanta fuerza, o sino me hubiera fracturado el fémur, y ahí hubiera sido otra historia. La bala me duró hasta el 2018, duró 4 años ahí. En 2015 me hicieron una cirugía, la bala me alcanzó a subir hasta la ingle, y estaba cerca a la vena aorta, y al ver que estaba cerca, podía desangrarme, contó.
Durante ese tiempo convivió con dolores constantes que se intensificaban con el frío e incluso, según recordó, durante las noches de luna llena, mientras seguía luchando por consolidarse como futbolista profesional.
Puerta aseguró que, al llegar al hospital siendo apenas un niño, su primera preocupación no fue la gravedad de la herida, sino saber si algún día volvería a jugar fútbol.
Hoy, convertido en uno de los jugadores colombianos con mayor proyección internacional y de regreso a los entrenamientos con el Racing de Santander, esa historia adquiere un significado especial.


