Deportesoctubre 28, 2022hace 3 meses

Franz Beckenbauer, el líbero revolucionario

La historia del legendario defensor alemán, el primer hombre en ser campeón mundial como futbolista y entrenador.

Franz Beckenbauer con la Copa del Mundo tras vencer a Países Bajos en la final de 1974.Franz Beckenbauer con la Copa del Mundo tras vencer a Países Bajos en la final de 1974. / Foto: AFP

Franz Beckenbauer vivía entre cartas. Era hijo del director de una oficina de correos. Pero no quiso seguir sus pasos. Lo suyo no era estar sentado en una oficina, firmar documentos y leerlos. Antes de los diez años se enamoró de la pelota, con la que deslumbró en las divisiones menores del SC Múnich 06.

Desde ese club pasó en 1958 al gigante Bayern Múnich, con el que se hizo leyenda, y debió esperar seis años para disputar su primer encuentro como profesional. Aún reposa en su memoria aquel partido contra FC St. Pauli, el 6 de junio de 1964. No volvió a salir del equipo y en 1965 ya vivió su primera experiencia con la selección de Alemania.

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Nació el 11 de septiembre de 1945, hace 77 años, y en Inglaterra 1966 disputó su primer Mundial. Perdió la final contra los anfitriones, en Wembley, con aquel recordado tanto polémico en el que, dicen muchos, la pelota no traspasó la línea de gol, pero aún así fue brindado a favor de los británicos. En ese certamen, anotó dos goles en el debut contra Suiza. “Ser finalista en una Copa Mundial no es un mal resultado para un jugador joven”, comentó.

En México 1970, Beckenbauer llegó hasta semifinales y protagonizó el que para muchos es el mejor partido de la historia, contra una Italia que terminó ganando 4-3, accediendo a la final y perdiéndola ante la legendaria Brasil de Pelé, Jairzinho, Tostao y otros cracks. “En aquella época no había tanto fanatismo ni tanta preocupación por la seguridad. Podíamos hacer lo que quisiéramos. Simplemente había un policía armado en la entrada como única vigilancia. Obviamente es algo impensable en la actualidad. Entonces todo era más relajado. El torneo de México estuvo lleno de colorido. El país era una gran fiesta del fútbol”, dijo sobre ese certamen.

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En la Copa del Mundo de 1974, el planeta deliraba con el fútbol total de ‘La Naranja Mecánica’. Países Bajos bailó a la mayoría, con Johann Cruyff como líder. Pero en la final Alemania ganó y el Káiser levantó el trofeo como capitán alemán y un líbero que se convertía en legendario, pues era un defensor que sabía salir jugando, gambetear y llegar tocando hasta el área rival. Le encantaba atacar. “Cuando eres el anfitrión, la presión se hace más fuerte, porque todo un país espera la victoria”.

Con Bayern Múnich ganó tres Copas de Europa, cuatro títulos de Liga y cuatro Copas de Alemania. Y se fue en 1977 para el Cosmos de Nueva York, a donde también arribó Pelé. Beckenbauer reconoció que sus motivaciones eran económicas: “En lo que se refiere al fútbol, mejor olvidarlo”. Desde entonces no volvió a vestir la camiseta de la selección alemana, con la que jugó 103 partidos. Fue al Hamburgo y retornó al Cosmos, con el que se retiró en 1983.

Luego fue nombrado director técnico de su amada selección de Alemania y la llevó a la final de México 1986, que perdió frente a la Argentina de Diego Armando Maradona. El zurdo histórico también disputó la final de 1990, pero en esa ocasión la Alemania dirigida por Beckenbauer ganó 1-0 con un polémico penal y el Káiser se convirtió en el primer hombre en ser campeón mundial como futbolista y entrenador. “La victoria como entrenador en Italia 1990 es lo más importante para mí, porque no hay nada comparable a una Copa Mundial”, concluyó el ser que después fue presidente de Bayern Múnich y que revolucionó el fútbol desde su posición.

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