Deportesjunio 24, 2022hace 2 meses

Lionel Messi: entre la timidez y la eternidad

Momentos de la infancia y adolescencia del legendario astro argentino, quien este viernes cumple 35 años.

La vergüenza de no concebir que es el mejor. La pena de los elogios la ha sentido siempre. No solo cuando ha recibido sus siete Balones de Oro y los ya incalculables galardones. La sentía en su infancia, en la que su mamá, Celia María Cuccittini, le llevaba al colegio Las Heras los trofeos que ganaba jugando al fútbol. Los otros pequeños se enorgullecían y él se apenaba. Así era en Rosario, casi no hablaba.

“Él era distinto. Todos querían jugar con él, era un líder que ejercía en silencio”, dijo Mónica Dómina, maestra que le enseñó a leer y escribir, en el libro Messi, de Leonardo Faccio. En la escuela, Lionel se sentaba en el puesto de más adelante, sin saber que así transcurriría su existencia. Y, como en el césped, pedía la ayuda de los de atrás. Su cómplice en primero de primaria, una niña a la que le transmitía los mensajes que quería expresarle a la profesora.

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“Ella hasta le compraba la merienda. Actuaba como la mamá del nene, y él se dejaba que ella le dirigiera todo”, agregó Dómina. Y es que el zurdo solo quería terminar las clases para ir a consentir a su amado objeto redondo. Ese con el que deleitó en el Club Grandoli y luego en Newell’s, equipo del que es hincha y con cuya camiseta homenajeó al otro zurdo legendario de Argentina: Diego Armando Maradona.

En las categorías menores de Newell’s, Leo Messi gambeteaba a niños mayores que él y ya la clavaba en el ángulo con golazos de tiro libre. Su abuela, su mejor hincha. La que falleció y a la que nunca ha dejado de dedicarle sus obras, que en el FC Barcelona comenzaron a ser conocidas. Llegó allí porque en Argentina no encontró apoyo, a pesar de su talento, para costear el tratamiento que le ayudó a superar sus problemas de crecimiento.

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En La Masía, la cantera del club blaugrana, también se le exigía estudiar. Cuando estaba cerca de cumplir los 14 años, en 2001, Messi llegó a un salón ubicado en un primer piso y fue recibido por Rubén Bonastre, su profesor de informática. Enfrente de los computadores, el entonces adolescente solo pensaba en ir a jugar. Se distraía, “pero cuando le pedía que trabajara se ponía el pelo detrás de las orejas y hacía ver que trabajaba, aunque no supiera lo que estaba haciendo. Tenía muy claro que su objetivo era jugar al fútbol. Él iba al cole y, aunque luego no rendía, cumplía siempre con estar allí. Es parte del precio que tenía que pagar”, contó Bonastre.

Y Lionel Andrés Messi Cuccittini abandonó rápidamente ese sitio, pues a los 16 años debutó con el primer equipo del Barcelona. Se convirtió en la persona más importante en la historia de esa institución y se ha dedicado a jugar, a hacer feliz al planeta fútbol con sus exhibiciones antológicas. Ellas no terminan. Este viernes, el “10” cumple 35 años. Es eterno.

Por: Sebastián Arenas / @SebasArenas10

 

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