El grave error que cometen conductores en Colombia: podría desvalorizar hasta un 50 % su vehículo
Esto además puede generar costos adicionales asociados a deducibles y primas más altas.
Noticias RCN
08:06 a. m.
La prudencia financiera no solo se aplica al momento de la compra de un vehículo, sino también en la gestión de los imprevistos. Aunque la lógica del conductor promedio dicta que "para eso se paga el seguro", en el segmento premium esta máxima puede ser un error de cálculo costoso.
Una decisión apresurada al activar la póliza por daños menores puede derivar en una desvalorización del activo de hasta el 50 %.
Para un comprador de vehículos usados en el segmento de lujo, la trazabilidad es sagrada. Según Carlos Guarín, CEO de Servicio Inglés, compañía especializada en mantenimiento de vehículos de alta gama, el uso incorrecto del seguro puede generar un efecto dominó negativo.
Cuando un incidente queda registrado en las bases de datos de siniestralidad, el automóvil adquiere un "antecedente" que los peritos y compradores expertos revisan con lupa.
¿Cuándo conviene usar la póliza y cuándo no?
La clave reside en ver el seguro como una herramienta de protección patrimonial ante desastres, no como un servicio de mantenimiento estético. Los expertos sugieren que la póliza solo debería entrar en juego bajo tres condiciones críticas:
- Daño estructural: Cuando el chasis o componentes vitales están comprometidos.
- Seguridad: Si el incidente afecta sistemas de frenado, dirección o bolsas de aire.
- Costo-Beneficio: Cuando el valor de la reparación supera con creces el costo del deducible y el aumento proyectado de la prima.
Para daños menores, como rayones, golpes de parqueadero o reparaciones estéticas, el consejo es contundente: conviene resolverlos por cuenta propia. Al hacerlo, el propietario evita el pago del deducible y, lo más importante, mantiene el historial del vehículo "limpio", protegiendo su valor de mercado.
Otro factor determinante es dónde y cómo se repara. En Colombia, el mercado castiga severamente los arreglos realizados con repuestos no garantizados o mano de obra no especializada.
"La calidad de la reparación es tan importante como el daño mismo", señala Guarín. Optar por talleres autorizados o especializados garantiza que, aunque el arreglo sea particular, la integridad técnica del vehículo se mantenga intacta, preservando la confianza del futuro comprador.
