Delcy Rodríguez cambia el tono y apela a la fe ante las presiones externas
La presidenta encargada de Venezuela pasó de la confrontación política a un mensaje de resistencia espiritual frente a las amenazas internacionales.
Noticias RCN
04:57 p. m.
En medio de la creciente tensión con Estados Unidos, Delcy Rodríguez ajustó su discurso público y respondió a las presiones externas con un mensaje menos político y más simbólico.
“Mi destino no lo decide sino Dios”, afirmó este martes, en una declaración que marca un giro en su narrativa desde que asumió la Presidencia encargada tras la captura de Nicolás Maduro.
Rodríguez habló mientras se desarrollaban movilizaciones en distintas ciudades del país en respaldo a Maduro y a su esposa, Cilia Flores. Allí sostuvo que el Gobierno y sus seguidores han “crecido en fortaleza espiritual” para enfrentar lo que calificó como agresiones y amenazas, sin mencionar directamente al presidente estadounidense Donald Trump, quien en los últimos días endureció su postura frente a Venezuela.
Un mensaje de soberanía y resistencia
Más allá del componente religioso, la presidenta encargada insistió en que Venezuela no está bajo el control de ningún actor externo. Rechazó de forma tajante las afirmaciones de Washington sobre una supuesta coordinación internacional para una transición política y aseguró que el país “se gobierna junto a su pueblo”.
El mensaje llega después de que Trump exigiera a su Gobierno “acceso total” a los recursos venezolanos y advirtiera sobre nuevos ataques si Caracas no acata las condiciones planteadas por su administración. Frente a ese escenario, Rodríguez optó por un discurso que mezcla soberanía, fe y unidad interna, alejándose del tono frontal y combativo que había caracterizado sus intervenciones anteriores.
La mandataria encargada también llamó a los sectores productivos a mantener sus actividades y a enfocarse en los objetivos económicos del nuevo año, mientras el país enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia reciente. El cambio de discurso parece buscar cohesionar apoyos internos en un contexto de alta presión internacional y profunda incertidumbre política.

