Robaron la silla de ruedas de una perrita en condición de discapacidad
La silla de ruedas de una perrita fue robada: indignaación en las redes sociales.
Noticias RCN
09:48 p. m.
Baby, una perrita senior que necesita una silla de ruedas para movilizarse, quedó temporalmente sin este equipo luego de que fuera robado del porche de la vivienda donde recibe cuidados paliativos en St. Cloud, Florida, en Estados Unidos. El caso generó indignación en redes sociales, pero días después apareció una solución para devolverle su herramienta de movilidad.
La silla había desaparecido el pasado 19 de agosto y tenía un valor aproximado de 800 dólares, incluido el envío. Para Baby, además, no se trataba de un accesorio cualquiera: el equipo está adaptado a las necesidades que tiene por su enfermedad neurológica.
¿Qué pasó con la silla de ruedas de Baby?
The Pittie Party of Central Florida, organización que está a cargo de Baby, informó sobre la desaparición y cuestionó que alguien hubiera tomado el dispositivo utilizado por la perrita para desplazarse, salir al exterior y realizar sus necesidades.
Debido a su condición, Baby necesita un modelo específico que le proporcione el soporte necesario para mantenerse estable. Por esa razón, reemplazar el equipo representaba una necesidad importante para su cuidado.
Mientras se conocía el caso, el refugio pidió apoyo para conseguir los recursos que permitieran adquirir otra silla de ruedas. También agradeció las labores de un jefe de policía y de su departamento relacionadas con el caso.
La historia llamó la atención de residentes de la zona y usuarios de redes sociales. En una de las publicaciones de la organización, Baby apareció junto a un aviso instalado en el jardín con el mensaje: “Alguien robó su silla de ruedas”.
¿Por qué Baby depende de este equipo para caminar?
La necesidad de utilizar una silla de ruedas está relacionada con una enfermedad neurológica hereditaria que afecta progresivamente su movilidad y equilibrio.
Baby llegó bajo protección de The Pittie Party of Central Florida en 2017. Con el paso del tiempo comenzó a presentar una ligera inclinación de la cabeza, seguida de problemas para mantener el equilibrio, tropiezos y dificultades para caminar.
El diagnóstico no llegó de inmediato. La perrita fue atendida por veterinarios y especialistas y pasó por diferentes pruebas, entre ellas una resonancia magnética y una punción lumbar.
Ante la falta de una explicación definitiva y la progresión de sus problemas, incluso se llegó a recomendar la eutanasia. Sin embargo, el refugio continuó buscando respuestas hasta que la doctora Nadine Wright, del Saint Francis Veterinary Hospital, sugirió realizar una prueba genética de Embark.
El análisis identificó marcadores relacionados con la lipofuscinosis ceroidea neuronal NCL4A, enfermedad que permitió explicar las dificultades que presentaba.
Después del robo, varias personas ofrecieron apoyo económico para ayudar a comprar un reemplazo. Sin embargo, finalmente no fue necesario completar esa compra con las donaciones.
Ruck9, una organización dedicada a proporcionar equipos de movilidad para animales con discapacidad, se comunicó con The Pittie Party of Central Florida y asumió la adquisición de una nueva silla rosa para Baby.
El dispositivo fue solicitado y enviado, de acuerdo con la actualización entregada por el refugio. La organización también explicó que las personas que habían realizado donaciones específicamente para comprar la nueva silla podían solicitar el reembolso. Los recursos que permanezcan serán utilizados para cubrir los cuidados de Baby y de otros animales protegidos por el refugio.


