Trump insiste en su “derecho absoluto” para fijar aranceles pese a fallo de la Corte Suprema
Tras la decisión judicial, el mandatario ordenó por vía ejecutiva un gravamen del 10% sobre las importaciones estadounidenses.
Noticias RCN
AFP
08:04 a. m.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el domingo que mantiene la autoridad para imponer derechos de aduana, pese al fallo de la Corte Suprema que el mes pasado anuló sus aranceles globales. Tras la decisión judicial, el mandatario ordenó por vía ejecutiva un gravamen del 10% sobre las importaciones estadounidenses.
En una extensa publicación en su red Truth Social, Trump afirmó: “Tengo el derecho absoluto de imponer ARANCELES de otra manera, y he empezado a hacerlo”. El comentario se produjo en paralelo a las investigaciones que Washington abrió contra 60 economías —entre ellas China, la Unión Europea y Japón— por supuestas omisiones frente al trabajo forzoso.
Tensiones con Pekín y críticas a la Fed
La reacción de Pekín no se hizo esperar. El Ministerio de Comercio calificó las pesquisas estadounidenses de “extremadamente unilaterales, arbitrarias y discriminatorias”, acusando a Washington de levantar barreras comerciales.
El pronunciamiento coincidió con una nueva ronda de negociaciones bilaterales, en la que China instó a Estados Unidos a “corregir de inmediato sus erróneas” prácticas.
Ese mismo domingo, Trump arremetió contra el juez federal James Boasberg por anular las citaciones al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en una investigación sobre los costos de renovación de la sede del banco central.
El mandatario volvió a criticar las políticas de Powell sobre los tipos de interés, insistiendo en que la Fed ha sido “sumamente lenta” en reducirlos.
Choque institucional y discurso político
Trump intensificó sus ataques contra el Poder Judicial, al calificar a la Corte Suprema de “completamente inepta y vergonzosa”. Según el presidente, las decisiones recientes reflejan motivaciones políticas más que jurídicas.
Las declaraciones refuerzan la estrategia del republicano de confrontar tanto a las instituciones económicas como al sistema judicial, en un contexto de creciente tensión comercial con China y de presión interna por las políticas monetarias de la Fed.


