Esperábamos un viento, pero lo que llegó fue un animal a matarnos: sobreviviente

Son dolorosos los testimonios de los sobrevivientes al devastador paso del huracán Iota, pero aunque perdieron todo, tienen viva la esperanza de volver a levantarse.

20 Nov 2020 8:45Por: Noticias.canalrcn.com

Luego de cuatro días de que el huracán Iota, de categoría 5, impactara el archipiélago colombiano, se siguen conociendo historias de personas que lograron resguardarse y sobrevivir a la destrucción.

En Providencia, el 98% de la infraestructura quedó en ruinas. Las casas de madera no soportaron la fuerza de los vientos, por lo que muchos de los habitantes encontraron refugio en el único lugar construido en concreto: el baño.

“Mi casa era un restaurante, una tienda, un segundo piso donde pernoctaba con mi esposa y tres cuatros atrás donde pernoctaban mis hijos. Desgraciadamente lo hemos perdido todo, la fuerza de los vientos nos destruyó todo. Quedamos en la calle”, es el relató de un hombre que junto a su esposa saca de los escombros lo poco que sirve para poder reconstruir.

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Como muchos de sus vecinos, esta familia, de cuatro personas, encontró en el baño un lugar seguro. El padre asegura que estuvieron allí seis horas orándole a Dios para que no les pasara nada.

Le rezaba a Dios que me llevara a mí, pero a mis hijos no. Yo he vivido, pero ellos no. Hasta le alegué, le dije: ¿qué es lo que te pasa?, ya entendimos el mensaje, no todos somos malos en esta isla”. Añade que la situación vivida debe servir para que la gente cambie “tenemos que tratar de ser mejores personas”, asegura.

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Su esposa, en medio de lágrimas, angustia e incertidumbre afirma que ese momento fue “horrible”, pensaban que iban a morir y le agradece cada minuto a Dios por permitir que no les pasara nada.

“Agradezco mucho a Dios, no dejo de agradecerle cada minuto, mis hijos fueron fuertes (…) No se lo deseo a nadie. Duermes un día antes, te levantas y esperas un viento de categoría uno o dos y lo que llegó fue un animal, llegó a matarnos a todos, pero Dios es más fuerte que él”.

Ahora, esperan ayudas y trabajan por reconstruir sus viviendas y sus vidas en Providencia mientras sus hijos, de 9 y 12 años, llegaron solos a San Andrés en un vuelo humanitario para quedarse junto a su abuela.  

“Me devastó todo, pero me voy a parar otra vez”, puntualiza.

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Superando la adversidad

Mientras las autoridades avanzan en la remoción de escombros, la entrega de ayudas y la implementación de albergues para los miles de damnificados, se van conociendo las dolorosas historias de los sobrevivientes quienes, a pesar de la adversidad, tienen esperanza de volver a levantarse. Una de ellas es Oliva, una antioqueña conversadora, amable y siempre sonriente. Hace más de 20 años vive en San Andrés y asegura que es un milagro que haya sobrevivido al huracán. 

Relata que un árbol, según relata de 22 o 23 metros, le salvó la vida al detener la caída de otro árbol de aguacate que estaba ubicado frente a su habitación. 

“El árbol de los 22 metros, más o menos, empujó al árbol de aguacate y cayó horizontal. Si no cae horizontal no pudiera hablar ahora”, narró Oliva.

Su casa sirvió como refugio a otra familia con cuatro niños a quienes el huracán Iota se les llevó el techo. Luego de la embestida del fenómeno natural vio algo que interpreta como un milagro.

“Un hijito de colibrí con las alitas caídas, recién nacido, porque todos los árboles se cayeron con nidos (…) logró salir y de pronto vio una flor, chupó el néctar y alzó el vuelo. Lloré y le dije gracias Dios mío por darme esta imagen para borrar lo que cayó atrás los árboles”

Y es que el paso del huracán coincidió con la fecha del cumpleaños número 73 de Oliva, quien ahora asegura que está más viva que nunca.

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