¿Le vulneraron el derecho fundamental a la salud? La historia de Adriana Becerra
Paciente con cáncer denuncia demoras en su tratamiento y cuestiona si se vulneró su derecho a la salud.
Noticias RCN
08:54 p. m.
Adriana Isabel Becerra Galvis asegura que su lucha contra el cáncer no solo ha sido médica, sino también administrativa. La mujer, de 37 años, afirma que las demoras en la autorización y continuidad de su tratamiento afectaron la evolución de su enfermedad, por lo que hoy se pregunta si su derecho fundamental a la salud fue vulnerado.
Su historia comenzó en agosto de 2024, cuando fue diagnosticada con cáncer de mama triple negativo, uno de los tipos más agresivos de esta enfermedad. En ese momento era afiliada a Compensar y, según relata, recibía la atención correspondiente. Sin embargo, tras el cierre de operaciones de esa EPS y su traslado a Coosalud a comienzos de 2025, asegura que empezaron las dificultades para acceder a los tratamientos ordenados por los especialistas.
Demoras que, según la paciente, permitieron el avance de la enfermedad
Becerra sostiene que durante varios meses no recibió las quimioterapias que requería, situación que, según su testimonio, permitió que el tumor continuara creciendo. Explica que el protocolo médico establecía ciclos de tratamiento cada 21 días, pero estos se realizaron con intervalos de hasta 30, 35 e incluso 40 días.
La paciente asegura que la falta de continuidad en la atención impidió controlar el avance del cáncer. En octubre de 2025 fue sometida a una cirugía de urgencia para retirar el tumor de su seno. Después del procedimiento, afirma que el especialista le manifestó que la enfermedad estaba mucho más extendida de lo que inicialmente se había previsto.
“En 2025 me dejaron sin tratamiento y ahí vi que la enfermedad avanzó muchísimo, porque veía cómo mi tumor iba creciendo, iba creciendo. Pero ninguna atención. Nada, nada, nada, absolutamente nada. No fue sino hasta abril que volví a recibir quimioterapia. Ahí empecé en la Clínica Cancerológica, y mis protocolos dicen que las quimioterapias debían ser cada 21 días.”
Tras la intervención esperaba iniciar una nueva fase del tratamiento. Sin embargo, relata que transcurrieron cerca de tres meses antes de continuar con el proceso médico. Durante ese tiempo también enfrentó dificultades para acceder a un examen especializado que finalmente le fue practicado en Bucaramanga.
Los resultados, según explica, evidenciaron que el cáncer ya se había propagado, por lo que el tratamiento de radioterapia inicialmente contemplado dejó de ser una alternativa efectiva.
La paciente sigue esperando atención paliativa
Actualmente, Adriana asegura que el tumor volvió a crecer de manera más agresiva y afirma que continúa gestionando con la EPS la autorización de los procedimientos y cuidados paliativos que requiere para mejorar su calidad de vida.
En medio de su testimonio, describe su situación como una carrera contra el tiempo y sostiene que cada retraso ha tenido consecuencias en su estado de salud. Por ello, insiste en que las decisiones administrativas no deberían convertirse en un obstáculo para quienes enfrentan enfermedades de alta complejidad.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la continuidad de los tratamientos de pacientes con enfermedades graves, especialmente en escenarios de traslados entre entidades promotoras de salud, y sobre la garantía efectiva del derecho fundamental a la atención oportuna y sin interrupciones.
Por: Marcela Tunjo


