Científicos recuperan hidrófono con un año de registros sonoros del océano Antártico
El equipo permaneció 12 meses sumergido capturando dos terabytes de sonidos que revelan eventos sísmicos, fauna marina y el impacto humano.
Una misión científica sin precedentes culminó exitosamente en aguas antárticas cuando investigadores a bordo del buque científico ARC Simón Bolívar recuperaron un hidrófono que permaneció sumergido durante todo un año, registrando los sonidos más profundos e inexplorados del océano Antártico.
El dispositivo guardó información crucial sobre el cambio climático, corrientes marinas y comportamiento de especies en uno de los ecosistemas más extremos del planeta.
Hace exactamente un año, en estas mismas coordenadas, comenzó una espera silenciosa bajo las aguas del continente blanco. El hidrófono fue instalado estratégicamente para escuchar el océano durante todas las estaciones, incluso durante los meses más duros del invierno polar, cuando ninguna embarcación puede acceder a la zona y el continente queda completamente aislado.
"El hidrófono está básicamente grabando todo el sonido que está pasando en el océano, desde hechos sísmicos hasta rompimiento de hielo, animales, corrientes, todo lo que produce algún sonido el equipo lo está grabando", explicó Andrea Bonilla, investigadora- Cornell University.
La maniobra de rescate se ejecutó bajo estrictos protocolos de protección en la zona de Brandsfield, donde se instalaron dos hidrófonos. El primero en la zona norte y otro cerca de Isla Decepción, al sur.
"Es una zona bastante importante para el tránsito de especies que están en la península Antártica pero también para el tránsito de embarcaciones de turismo, entonces es una manera también de estudiar el ruido que están generando las embarcaciones", señaló Bonilla.
El dispositivo recuperado contiene dos terabytes de información sonora, equivalente a miles de horas de registros. Estos sonidos revelan lo que ocurre cuando no hay presencia humana, cuando el océano sigue su curso natural en completa oscuridad.
"Tiene muchísima información, hay un rango de frecuencias muy grande, probablemente aquí vamos a responder muchas preguntas sobre muchas especies y pueden ser años", advirtieron los científicos.
Aunque actualmente se utilizan herramientas tecnológicas para agilizar el análisis de datos, el proceso podría extenderse meses o incluso años debido al volumen de información capturada.
Estos registros permitirán reconstruir eventos invisibles para el ojo humano y serán fundamentales para futuras decisiones científicas y ambientales. En la Antártica, donde el silencio parece absoluto, el océano nunca deja de hablar, y gracias a la ciencia empieza a ser escuchado.


