La primera carrera de drones dentro en una mina en Latinoamérica fue en Nemocón
La Mina de Sal de Nemocón fue escenario de una inédita carrera de drones subterránea que reunió a pilotos nacionales e internacionales en un circuito extremo bajo tierra.
Noticias RCN
06:31 a. m.
Las profundidades de la Mina de Sal de Nemocón dejaron por unas horas el silencio tradicional de sus galerías para convertirse en un escenario de velocidad, luces y tecnología extrema.
A 80 metros bajo tierra, este emblemático lugar de Cundinamarca fue sede de Drone Racing Underground, considerada la primera carrera de drones realizada dentro de una mina en todo el continente americano.
El evento marcó un precedente para el deporte tecnológico en la región y posicionó a Colombia como referente latinoamericano en una disciplina que hasta ahora tenía muy pocos antecedentes en escenarios subterráneos.

Según los organizadores, únicamente existía un caso similar en minas de Polonia.
La competencia reunió a pilotos de la Liga Colombiana de Drone Racing (LCDR) y a participantes internacionales que viajaron especialmente para enfrentarse a uno de los circuitos más complejos y desafiantes que se hayan diseñado para este tipo de carreras.
Un circuito extremo de drones bajo tierra
El reto comenzó desde el momento mismo del despegue. A diferencia de una pista convencional al aire libre, las condiciones de la mina obligaron a los pilotos a depender completamente de su experiencia y precisión técnica.
Dentro de las galerías subterráneas no existía señal GPS, por lo que cada dron debía operar únicamente mediante calibraciones de radiofrecuencia realizadas con exactitud para evitar interferencias provocadas por las paredes de sal.

Las maniobras fueron ejecutadas utilizando gafas de visión en primera persona, conocidas como FPV, que permiten a los pilotos observar en tiempo real exactamente lo que registra la cámara del dron mientras atraviesa túneles estrechos, curvas cerradas y enormes cámaras de sal.
La oscuridad casi total y la acústica de la mina aumentaron aún más la dificultad de la competencia. Cada error podía terminar en un choque contra estructuras de sal con siglos de antigüedad.
Además del desafío técnico, la velocidad fue uno de los elementos más impactantes de la jornada. Los drones alcanzaron más de 140 kilómetros por hora en modo completamente manual y sin ningún tipo de asistencia satelital.
Mina de Sal de Nemocón, la primera sede subterránea de carrera de dornes
El gerente de la Mina de Sal de Nemocón, Jorge Alberto Salgado, destacó que este evento permitió mostrar una nueva faceta del lugar, reconocido históricamente por su valor turístico y natural.
La mina siempre ha sorprendido a quienes la visitan por su mística y su imponente belleza natural, pero verla convertida en una pista del futuro con tecnología de punta ha sido algo de otro mundo. Con este éxito demostramos que somos un tesoro vivo capaz de innovar y albergar eventos deportivos de talla mundial, abriendo las puertas a una industria tecnológica que no para de crecer.
La realización de Drone Racing Underground convirtió los túneles y cámaras subterráneas en una pista futurista iluminada por luces de neón y motores a máxima velocidad, mezclando patrimonio histórico con nuevas tecnologías.

El evento también evidenció el potencial de los escenarios naturales de Cundinamarca para convertirse en sedes de competencias vinculadas a la ingeniería, el deporte y la tecnología.
Colombia gana protagonismo en el drone racing
La participación de pilotos extranjeros y el nivel técnico de la competencia consolidaron a Colombia como uno de los países que comienza a ganar protagonismo en el crecimiento del drone racing en América Latina.
Lo que hasta hace pocos años parecía una disciplina reservada para mercados europeos o asiáticos ahora empieza a posicionarse en el país gracias a escenarios innovadores y al crecimiento de comunidades especializadas.
La carrera realizada en Nemocón no solo fue una exhibición visual. También representó una prueba extrema de precisión, velocidad y adaptación tecnológica en condiciones difíciles.
El circuito aprovechó la arquitectura natural de la mina para diseñar recorridos exigentes que pusieron al límite tanto a los drones como a los pilotos.



