¿Qué escondían detrás de los muros de La Picota? Esto hallaron tras el megaoperativo en la cárcel
El procedimiento se realizó en los 19 pabellones de la cárcel, en Bogotá.
María Fernanda Correa
01:53 p. m.
Las cárceles deberían ser espacios en los que el Estado tenga el control absoluto de las personas privadas de la libertad y de las actividades que se desarrollan en su interior.
Sin embargo, los elementos encontrados durante un megaoperativo en la cárcel La Picota, en Bogotá, vuelven a poner en discusión la capacidad de las autoridades para impedir que las redes criminales sigan funcionando desde los centros penitenciarios.
¿Qué encontraron dentro de la cárcel La Picota tras el megaoperativo?
El operativo se extendió por los 19 pabellones del centro penitenciario y permitió a las autoridades descubrir una importante cantidad de equipos de comunicación y otros objetos prohibidos.
Entre los elementos incautados se encuentran:
- 582 teléfonos celulares.
- 3.754 tarjetas SIM.
- 38 módems.
- Seis antenas de internet.
- 356 armas blancas.
- Estupefacientes.
- Dinero en efectivo.
El material encontrado quedó en evidencia a través de imágenes del procedimiento, que muestran la magnitud de los elementos que permanecían dentro de la prisión.
Uno de los datos que más llama la atención es la cantidad de tarjetas SIM decomisadas. Estas pequeñas tarjetas permiten conectar los teléfonos móviles a las redes de los operadores y realizar llamadas, enviar mensajes o acceder a internet.
A esto se suman los módems y las antenas, dispositivos que permiten establecer conexiones a internet y que aumentan las posibilidades de comunicación desde el interior del establecimiento.
Presidente Abelardo de la Espriella envió un mensaje tras el operativo
Después de conocerse los resultados del procedimiento, el presidente Abelardo de la Espriella reaccionó con una advertencia: "Se acabó la guachafita".
El mandatario aseguró que no permitirá que las personas privadas de la libertad continúen utilizando las cárceles para intimidar a ciudadanos, realizar extorsiones o coordinar actividades criminales desde sus lugares de reclusión.
El pronunciamiento apunta a la posibilidad de que algunos delincuentes mantengan sus operaciones desde las prisiones, utilizando teléfonos y otros dispositivos para comunicarse con sus colaboradores en las calles.


