Los errores tributarios que pueden complicar las finanzas de un emprendimiento
¿Va a crear una empresa? Estas obligaciones debe revisar antes.
Noticias RCN
07:33 a. m.
Formalizar un emprendimiento implica mucho más que registrar una empresa ante la Cámara de Comercio. Elegir la figura jurídica, identificar las obligaciones tributarias y calcular los costos de operación son decisiones que pueden afectar las finanzas del negocio desde sus primeros meses.
Antes de iniciar actividades, los emprendedores deben revisar qué registros necesitan, cómo deben facturar y cuál régimen tributario se ajusta a sus características. La decisión depende de factores como los ingresos proyectados, la actividad económica, los gastos y el tipo de clientes.
¿Qué debe revisar antes de registrar su emprendimiento?
Uno de los primeros pasos es identificar las obligaciones que tendrá el negocio ante la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y las autoridades locales.
Según el caso, puede requerir inscripción o actualización del Registro Único Tributario (RUT), asignación del NIT, matrícula mercantil y habilitación de la facturación electrónica.
Sin embargo, estos trámites no son iguales para todos los emprendedores. Las obligaciones varían según la actividad económica, la naturaleza del negocio y las condiciones particulares del contribuyente.
También es importante proyectar los ingresos y los costos antes de escoger un régimen tributario. La DIAN contempla el Régimen Simple de Tributación para quienes cumplan los requisitos legales, con condiciones y obligaciones específicas. Por eso, conviene comparar las alternativas antes de tomar una decisión. La entidad dispone de información sobre quiénes pueden acogerse a este régimen.
¿Qué impuestos y costos debe incluir en sus cuentas?
La planeación financiera debe contemplar las obligaciones que correspondan al negocio. Entre ellas pueden estar el impuesto sobre la renta, el IVA cuando aplique, la retención en la fuente, el impuesto de Industria y Comercio (ICA) y los costos asociados a la contratación de trabajadores.
En el caso de las sociedades, la tarifa general del impuesto sobre la renta es del 35 %, aunque existen disposiciones y tratamientos particulares que pueden modificar el cálculo según las condiciones aplicables. La base gravable no equivale necesariamente a todos los ingresos recibidos: se determina de acuerdo con las reglas tributarias vigentes.
Los emprendedores también deben separar las cuentas personales de las del negocio, conservar los soportes de sus operaciones y verificar el código de actividad económica registrado. Estas medidas facilitan el control financiero y ayudan a cumplir las obligaciones correspondientes.
¿Es mejor crear una SAS o comenzar como persona natural?
La respuesta depende de las necesidades del emprendimiento. Una persona natural puede desarrollar una actividad económica sin constituir una sociedad, mientras que una persona jurídica tiene una existencia legal independiente.
La Sociedad por Acciones Simplificada (SAS) es una alternativa frecuente por su flexibilidad y porque puede constituirse con un solo accionista. No obstante, crear una sociedad implica obligaciones administrativas y contables que deben evaluarse antes de elegirla.
La separación patrimonial que ofrece una sociedad tampoco debe interpretarse como una protección absoluta: pueden existir excepciones legales y responsabilidades particulares según las circunstancias.
Antes de formalizar el negocio, resulta conveniente consultar fuentes oficiales y, cuando la situación lo requiera, buscar orientación contable o jurídica independiente. Una decisión informada permite anticipar costos, organizar las obligaciones y reducir el riesgo de cometer errores evitables durante la operación.


