Cilia Flores, esposa de Maduro, señalada por EE. UU. por red criminal “El Jardín de Flores”
Esposa de Nicolás Maduro habría liderado red criminal familiar para narcotráfico, según The Wall Street Journal.
Noticias RCN
09:09 a. m.
La figura de Cilia Flores volvió al centro del debate internacional tras revelaciones que la vinculan con una presunta estructura criminal conocida como “El Jardín de Flores”.
Según investigaciones periodísticas del diario The Wall Street Journal y procesos judiciales en Estados Unidos, esta red habría operado como una dinastía familiar dedicada al narcotráfico, corrupción y otros delitos de alto impacto.
El caso ha cobrado relevancia luego de que Flores compareciera ante un tribunal en Nueva York junto a su esposo, Nicolás Maduro, en medio de un proceso por cargos de narcoterrorismo, tráfico de drogas y conspiración.
¿Qué era “El Jardín de Flores” y cómo operaba Cilia Flores?
De acuerdo con reportes del diario The Wall Street Journal y documentos judiciales citados en investigaciones recientes, “El Jardín de Flores” sería una red que integraba a familiares cercanos de la dirigente venezolana en actividades ilícitas, entre estas personas, una de sus hermanas, tres hijos de un matrimonio anterior y un sobrino.
La estructura, según estas versiones, funcionaba mediante la asignación de rutas de narcotráfico y contratos estatales a personas del círculo íntimo de Flores.
Estas operaciones habrían incluido el uso de infraestructura estratégica del Estado, como instalaciones aeroportuarias y empresas públicas como PDVSA, para facilitar el transporte de drogas hacia Estados Unidos.
Además, la investigación señala que varios familiares ocuparon cargos clave dentro del aparato estatal, lo que habría permitido garantizar protección, logística y acceso a recursos. Este modelo de operación es descrito como una red de poder donde política, economía y crimen organizado se entrelazaban.
¿Qué delitos le atribuyen las autoridades a Cilia Flores y Maduro?
Las autoridades estadounidenses acusan a Flores de participar en una conspiración para introducir grandes cantidades de cocaína en territorio norteamericano, así como de beneficiarse económicamente de estas operaciones.
Entre los antecedentes más relevantes está el llamado caso de los “narcosobrinos”, en el que dos familiares directos fueron condenados por intentar traficar cerca de 800 kilogramos de cocaína hacia Estados Unidos. Este episodio fortaleció las sospechas sobre el uso de vínculos familiares para actividades ilícitas.
Asimismo, investigaciones periodísticas indican que Flores habría recibido dinero para facilitar encuentros entre narcotraficantes y funcionarios, además de ser señalada de ordenar acciones violentas para proteger la red.
A esto se suman sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos contra miembros de su entorno cercano por presunta corrupción, lavado de activos y narcotráfico.
Pese a la gravedad de los señalamientos, tanto Flores como Maduro se han declarado inocentes y su defensa ha cuestionado la validez de las pruebas, en un proceso que podría extenderse durante años debido a su complejidad jurídica.
El escándalo de “El Jardín de Flores” pone en evidencia un fenómeno recurrente en investigaciones internacionales: la presunta utilización de estructuras estatales para actividades ilícitas.
Mientras avanza el proceso judicial en Estados Unidos, el nombre de Cilia Flores continúa generando controversia y atención mediática, no solo por su rol político, sino por las graves acusaciones que la rodean y que podrían marcar un precedente en la lucha contra el narcotráfico a nivel internacional.

