El Niño podría regresar en 2026: esto es lo que se sabe
El último fenómeno de El Niño provocó temperaturas récord entre el 2023 y el 2024, convirtiéndose en uno de los cinco de mayor intensidad, desde que se lleva un registro.
Noticias RCN
AFP
10:01 p. m.
El fantasma de un nuevo fenómeno de El Niño acecha el 2026 con una probabilidad de desarrollo del 40% entre mayo y julio, según advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM) este martes, 3 de marzo.
El anuncio cobra especial relevancia tras el episodio de 2023/24, el cual, en palabras de la secretaria general de la organización, Celeste Saulo, "fue uno de los cinco más intensos jamás registrados y contribuyó a los récords de temperatura mundial de 2024".
La comunidad científica se mantiene alerta ante el posible calentamiento periódico de las aguas del Pacífico ecuatorial, que suele alterar drásticamente la circulación atmosférica y las precipitaciones, produciendo efectos opuestos a los de La Niña.
Primero se experimentarán condiciones neutras:
Por ahora, el boletín trimestral de la OMM indica que el reciente episodio de La Niña, de baja intensidad, dará paso a condiciones neutras que predominarán hasta julio con una probabilidad del 60%.
No obstante, la posibilidad de que se forme El Niño aumenta de forma constante a medida que avanza el calendario, aunque la organización matiza que la incertidumbre crece en las previsiones a largo plazo. Estas proyecciones se alinean con las estimaciones de la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que en enero ya preveía entre un 50% y un 60% de probabilidades de que el fenómeno se consolidara entre julio y septiembre.
Eventos meteorológicos extremos y cambio climático:
En un contexto inmediato, la OMM espera un aumento generalizado de las temperaturas en la superficie terrestre entre marzo y mayo. Celeste Saulo señaló que los expertos "seguirán vigilando de cerca la evolución en los próximos meses para orientar la toma de decisiones", y añadió que estos fenómenos naturales ocurren ahora bajo el marco del cambio climático.
Este fenómeno no solo eleva sostenidamente las temperaturas globales, también intensifica los eventos meteorológicos extremos y altera los patrones estacionales, convirtiendo la vigilancia de El Niño en una prioridad para la gestión de riesgos climáticos a nivel mundial.

