El programa Madre Canguro enfrenta una crisis por cierres y falta de financiación
El método que ha beneficiado a millones de bebés prematuros en el mundo enfrenta hoy uno de sus mayores desafíos en el país donde nació.
Noticias RCN
08:54 p. m.
Uno de los aportes más importantes de la medicina colombiana al mundo es el Programa Madre Canguro, un modelo de atención para recién nacidos prematuros que se basa en el contacto piel a piel entre el bebé y sus padres, junto con un seguimiento médico integral.
Sin embargo, a pesar de su reconocimiento internacional y de haber beneficiado a millones de familias, este programa enfrenta hoy una crisis en Colombia debido al cierre o debilitamiento de varios centros que lo implementan.
Un modelo que nació en Colombia y conquistó al mundo
El origen del método se remonta a 1978, cuando el pediatra Edgar Rey Sanabria lo desarrolló en el Instituto Materno Infantil de Bogotá como una alternativa para atender a bebés prematuros en un contexto de escasez de incubadoras.
Años después, la pediatra francesa Nathalie Charpak impulsó su investigación y expansión a través de la Fundación Canguro, una institución dedicada a estudiar y promover esta técnica en Colombia y el mundo.
El modelo, que hoy es recomendado por la Organización Mundial de la Salud, se ha convertido en una referencia global en neonatología.
Según registros de la Fundación Canguro, más de 10 millones de bebés prematuros se han beneficiado de este método en diferentes países.
Actualmente, Colombia cuenta con 73 programas activos, que reciben a los recién nacidos prematuros una vez salen de las unidades de cuidado neonatal para iniciar el proceso de contacto piel a piel, seguimiento médico y acompañamiento familiar.
El nuevo riesgo que enfrenta el programa
A pesar de su importancia médica y científica, el programa enfrenta hoy una situación crítica por el cierre de algunos servicios en varias ciudades del país.
Se han reportado dificultades en instituciones médicas de Popayán, Pasto, Montería, Cali y Sogamoso, lo que ha reducido la cobertura del programa y obligado a muchas familias a desplazarse hacia otras ciudades para recibir atención.
Médicos del programa advierten que estos cierres tienen consecuencias directas para los bebés prematuros, quienes requieren controles permanentes para detectar a tiempo posibles complicaciones.
La falta de atención oportuna puede derivar en problemas de salud graves, como afectaciones visuales, auditivas o retrasos en el desarrollo.
Además, especialistas señalan que una de las principales dificultades está en la demora en las autorizaciones por parte de las EPS, lo que impide que muchos recién nacidos sean remitidos rápidamente a los programas especializados.
Familias que dependen del método
Para padres como Jenny Ramírez y Leonardo Velasco, beneficiarios del programa, el método ha sido fundamental para la recuperación de sus hijos.
El acompañamiento médico, el seguimiento constante y el contacto piel a piel han permitido mejorar la supervivencia y el desarrollo de miles de bebés prematuros.
Sin embargo, con la reducción de servicios, cada vez más familias deben viajar largas distancias para acceder al programa.
En algunos centros médicos de referencia, como el Hospital Universitario San Ignacio, los equipos reciben pacientes provenientes de distintos departamentos del país, incluyendo Meta, Casanare, Guaviare, Putumayo y Cauca.
Un desafío para la neonatología en Colombia
Especialistas advierten que el debilitamiento del programa representa un retroceso en uno de los mayores avances de la medicina neonatal en Colombia.
Menos programas significan menos controles médicos, menor seguimiento a los bebés prematuros y menos posibilidades de detectar tempranamente complicaciones de salud.
Después de más de cinco décadas de implementación y reconocimiento internacional, el desafío ahora es garantizar la sostenibilidad del método en el mismo país que lo vio nacer.


