¿Qué le pasa al corazón durante una carrera de 21 kilómetros?
Correr 21K: así responde el corazón durante una media maratón.
Noticias RCN
08:29 p. m.
Correr 21 kilómetros obliga al sistema cardiovascular a trabajar durante un periodo prolongado para llevar oxígeno a los músculos y mantener estable el organismo. Durante una media maratón, el corazón aumenta su frecuencia y la cantidad de sangre que bombea por minuto, mientras los vasos sanguíneos redistribuyen el flujo hacia los músculos que están trabajando.
Este proceso es una respuesta normal al ejercicio. Sin embargo, cuando el esfuerzo es muy intenso, no existe una preparación adecuada o hay una enfermedad cardiovascular no diagnosticada, el riesgo de una emergencia puede aumentar.
¿Cómo trabaja el corazón durante una media maratón?
El corazón debe incrementar el gasto cardíaco, es decir, la cantidad de sangre que bombea cada minuto. Este depende principalmente de dos factores: la frecuencia cardíaca y el volumen de sangre expulsado en cada latido.
A medida que aumenta la intensidad de la carrera, el corazón late más rápido y aumenta el volumen de sangre que expulsa. De esta manera, se incrementa el suministro de oxígeno que necesitan los músculos. En personas entrenadas, las adaptaciones producidas por el ejercicio permiten alcanzar un mayor gasto cardíaco y transportar oxígeno de manera más eficiente.
Al mismo tiempo, los vasos sanguíneos de los músculos activos se dilatan para facilitar el paso de sangre. El sistema cardiovascular también modifica la distribución del flujo sanguíneo para responder a las necesidades del organismo durante el esfuerzo.
Por eso, una frecuencia cardíaca elevada durante una carrera no significa por sí sola que exista un problema. Es parte de la respuesta fisiológica esperada ante un ejercicio de esta intensidad.
¿Cuándo puede convertirse en un riesgo?
El escenario cambia cuando una persona realiza un esfuerzo intenso al que no está acostumbrada o tiene una condición cardiovascular que no ha sido identificada.
La American Heart Association señala que, para la mayoría de las personas, los beneficios de la actividad física regular superan los riesgos. Sin embargo, el ejercicio vigoroso puede aumentar de manera transitoria el riesgo de eventos cardiovasculares en personas sedentarias, poco entrenadas o con enfermedades cardíacas conocidas o no diagnosticadas.
Entre las señales que requieren detener el ejercicio y buscar valoración médica están el dolor o presión en el pecho, falta de aire desproporcionada, palpitaciones inusuales, mareo intenso o desmayo, especialmente cuando aparecen durante el esfuerzo. La Sociedad Europea de Cardiología considera particularmente importante el síncope asociado al ejercicio, porque puede ser una señal de una condición cardíaca que requiere investigación.
La preparación también importa. No es lo mismo completar 21 kilómetros después de un proceso progresivo de entrenamiento que someter al organismo de manera repentina a una exigencia para la que no está preparado.
¿Qué ocurre en los últimos kilómetros?
El tramo final merece especial atención. La fatiga acumulada puede hacer que algunos corredores incrementen el ritmo en busca de un mejor tiempo o aceleren durante los últimos metros.
Una declaración científica de la American Heart Association señala que una proporción importante de los eventos cardíacos asociados con maratones y medias maratones ocurre en el último tramo de la prueba, por lo que recomienda mantener un ritmo adecuado y evitar aceleraciones innecesarias.
Investigaciones recientes sobre carreras de resistencia también muestran que el paro cardíaco durante estas competencias es poco frecuente. Un registro de carreras de resistencia en París, que analizó 1,2 millones de participantes entre 2011 y 2024, identificó 17 casos de paro cardíaco, con una mayor incidencia en hombres. La mayoría de los casos sobrevivió tras recibir atención hospitalaria.
Esto es importante: correr una media maratón no significa que una persona sana esté poniendo automáticamente en peligro su corazón. La evidencia respalda los beneficios de la actividad física, pero también muestra la importancia de entrenar de manera progresiva y reconocer las señales de alarma.
Para quienes planean correr 21 kilómetros, la preparación debe incluir entrenamiento adecuado, descanso y una evaluación médica cuando existan antecedentes, síntomas o factores de riesgo. Y durante la competencia, ante una señal de alarma, la recomendación no es “aguantar”: es detenerse y pedir asistencia.
El corazón está diseñado para aumentar notablemente su trabajo durante el ejercicio. El objetivo no es evitar que se esfuerce, sino entender cuándo esa respuesta forma parte de la fisiología normal y cuándo puede estar indicando que algo no está bien.
Este artículo fue elaborado con apoyo de inteligencia artificial y revisado por un periodista antes de su publicación.


