15 niños vencen el cáncer y hacen sonar la campana en la Clínica Mar Caribe de Santa Marta
Con capa, medalla y corona, los 15 niños caminaron por una alfombra roja como auténticos guerreros de vida.
Noticias RCN
08:36 a. m.
Luego de varios meses en los que muchas familias esperaron entre oraciones, miedo y una fe inquebrantable, en la Clínica Mar Caribe de Santa Marta, la campana de la victoria no sonó una sola vez: sonó 15.
Quince niños que vencieron el cáncer hicieron repicar la campana que simboliza el final de una etapa difícil. Son 15 historias de valentía que demuestran que la fuerza no tiene edad y que los verdaderos guerreros no se rinden.
“Eso significa para mí que ya no voy a tener que venir y que no me van a hacer más operaciones”, expresó uno de los pequeños, con la emoción reflejada en su voz tras completar su tratamiento.
Una ceremonia cargada de fe y gratitud
Entre abrazos, aplausos y lágrimas de alegría, familiares, personal médico y miembros de la fuerza pública acompañaron la ceremonia. Más que un acto simbólico, fue un grito colectivo de esperanza.
“Hay un Dios de milagros, un Dios vivo. Gracias al cuerpo médico de la clínica, mi hijo venció el cáncer. Hoy estamos en victoria, vamos a tocar la campana, gracias a Dios”, manifestó uno de los padres, conmovido.
Desde el equipo de salud destacaron que este tipo de ceremonias representan un impulso emocional fundamental para los pacientes. “Es un cierre de una etapa difícil, de tratamientos duros. Este acto fortalece la autoestima y les recuerda que no están solos, que cuentan con médicos e instituciones que los acompañan en estos procesos tan críticos”, señalaron.
Guerreros de vida
Con capa, medalla y corona, los 15 niños caminaron por una alfombra roja como auténticos guerreros de vida. Uno a uno hicieron sonar la campana, marcando el final de su tratamiento oncológico y el inicio de una nueva etapa.
Cada campanada retumbó como un mensaje de victoria, no solo para ellos, sino también para las cerca de 30 familias cuyos hijos continúan en tratamiento. Para ellos, el sonido de la campana es una promesa: la meta sí existe.



